Hay días en los que te pienso más de lo que debiera,
como si existiera un límite permitido
y yo lo irrespetara.
También he tenido días sin sabor,
casi como la tristeza,
días en que por no pensarte, me consume la ansiedad.
Quisiera que todos los días pudiera irrespetar
el límite de pensarte,
hasta que se convierta en un delito
que me permita alejar la ansiedad de mí.
Debería intentar ponerme esa meta,
pensarte hasta el hastío de mi propia ansiedad,
para que se vaya y no vuelva,
para que quedes sólo tú en mi cabeza.
Sí, eso haré,
te convertiré en mi delito,
te pensaré hasta el hastío.
C. Macci