domingo, 23 de agosto de 2009

No quiero ser un maestro

Solo con esfuerzo se hacen los maestros,
pero yo no quiero ser maestro,
quiero solo hacer un esfuerzo
para ganar dinero
y luego, cuando viejo,
correr entre las multitudes
con las bolas al aire,
sin aire,
por mi mala condición física
y mi poca disciplina.

Al fin y al cabo, quiero guardar mi dinero
en una caja fuerte del Banco Central y
almacenar mis lingotes de oro
en una bóveda de algún banco suizo.

Solo quiero ser rico, para comer queso
y tomar vino todos los días,
rascarme la panza de aburrimiento
y viajar por salir de la monotonía.

Yo no quiero ser un maestro,
aunque si quiero enseñar en la universidad
para mostrar mi IQ, mi habilidad
de expresar locuras e ideas,
sin más esfuerzo que estar de pie dos horas.

Yo no quiero ser un maestro,
porque los maestros se jactan de sus ideas,
yo solo quiero enseñar a los demás
a hacer dinero y administrarlo en bóvedas;
hacerlo lavado, a veces limpio...
por eso, no quiero ser un maestro.

C. Macci

viernes, 21 de agosto de 2009

18 minutos

18 minutos felices
con el alma,
soñados en África,
amados en U.S.A.

18 minutos de irremediable placer,
casi como defecar,
pero el bizarro: comer.

18 minutos dedicados al alma,
al cuerpo, a la mente...
corazón contento,
barriga llena: un almuerzo.

C. Macci

Comisuras

Son torturas para el alma,
dañinas para el músculo rey,
profunda obsesión,
que se vuelven prohibidas:
tentación.

Dan forma al deseo,
dan cabina al dolor,
han probado las saladas lágrimas,
son dueñas del amor.

Inspiran besos las
comisuras de tu boca,
dan formas a las uvas
del Edén;
son dueñas de mi boca.

C. Macci

PV

viernes, 14 de agosto de 2009

Aceitunas

Sabrosas aceitunas enaltecen mi paladar,
aceitunas Antillanas, verdes y jugosas,
que dan placer al rico y trabajo al pobre,
aceitunas tropicales, enlatadas, como se
exige, como la naturaleza misma lo permite.

Placer de la lengua, acompañan mi
Cuba Libre, no la Cuba de Fidel,
ni la Venezuela Bolivariana de Chavez Frías,
no, ¡qué va! y están frías,
saliendo de la lata sin estrías.

Estos antojitos de la familia simarubáseas
me hacen sentir vivo,
feliz como si anduviera vestimenta chiné,
y triste por si fuera ropa de percal.

Las señoritas por edad, me miran
y saben que lo disfruto, que gusto del sabor aceitoso,
tropical y paradisíaco como lo es
América Central, que es dueña de las aceitunas
y de las guerras entre hermanos.

¡Ave Aceitunas!
Crezcan esas ramas más de quince metros,
toquen el cielo pertinaz y pidan aceite divino,
que llene el paladar del adalid y el bolsillo
del vasallo.

C. Macci

jueves, 13 de agosto de 2009

Nubes Grises

Nubes grises
que malos augurios traen
sustenten la crisis,
glorifiquen el llanto.

Nubes grises del oeste
que voraces sueños procrean,
hagan ritos y mitos,
quebranten leyes por mientras.

Nubes grises, infelices,
sueñen con poder ahora,
porque en pocos minutos,
talvez horas,
llegará su destructor,
el Sol.

C. Macci

miércoles, 12 de agosto de 2009

Luto

Luto; significa el fracaso de una esperanza,
la subordinación de la perfección a las banalidades;
la soledad del espíritu cuando un conocido deja de serlo,
es la sensación que aparece al perder un amigo,
o a un enemigo...

Luto; puede significar el último respiro del amor,
o de la paz, o de Paz...
es la soberana ambición de ser eternos, y
la pagana realidad de ser humanos.

Luto; es el saludo que se le da a la Muerte,
la bendición para el difunto,
la soledad y abandono de la Sangre,
la lágrima del Amor.

C. Macci

jueves, 6 de agosto de 2009

Considerando la verdad (prosa-deliberación)

No creo que exista la verdad, solo un criterio sano;
no busco la verdad, solo encontrar los sentimientos
propios del ser humano.

No existe la verdad, solo criterios comunes que todos aprobamos,
que aceptamos y adoptamos como estilo de vida,
no es la verdad ningún subterfugio para la mente.

Pero antes de negar algo, se debe preguntar qué es, o si existe.
La verdad es un consenso que permite denotar algo como
bueno o malo, basando la connotación en los criterios medios.
Es decir, si la mitad más uno dice que es cierto, será cierto.

La minoría deberá aceptar ese criterio para no ser
marcado, estigmatizado, caracterizado de rebelde, de raro, de contrario
o de hereje...

Por mi parte, no importa lo que los demás crean,
mientras yo tenga mi verdad, o mi criterio -más bien- y pueda defenderlo,
yo tendré la verdad.

C. Macci

sábado, 1 de agosto de 2009

Musical retraído

Escucho el piano explanar las notas
del Do mayor al Do sostenido,
pasando por la escala séptima de notas,
presintiendo mis sentimientos aguerridos.

Escuchando las notas esclavas de los dedos,
siento el futuro venir sobre mí cual si fuera
una de las gemelas gringas, finadas las dos;
siento que puedo correr aunque nadie quiera.

Veo amistades en cada tiempo marcado por un calderón,
sueño las atrocidades que ocurren en oriente,
imagino desbarajustes en los proyectos de la NASA,
puedo liderar mi mundo con notas del occidente.

Las trompetas le dan armonía a mi melodía,
el piano se hunde en lo tétrico de los sonidos,
la fe se ve representada en las notas del violonchelo,
intuyo los oscuros desenfrenos de la evolución perdida.

Cada Sol suspendido me muestra las estrellas,
cada cuerda de guitarra me exime de escuchar a Bush,
el oboe me da aire, me llena los pulmones con melancolía,
y yo sigo viviendo sin micrófonos, sin llorar, sin ser.

Espero que el final de la musa construya algo,
bueno o malo, un sentimiento en mi alma, en
mi corazón... sólo espero que los misiles de
la decepción musical de Bach no se adueñen de mí.

Estoy loco de tanta filarmónica social sin sentido,
estoy harto de escuchar sonidos inexistentes,
digitales, dormidos en drogas...
a mí me gusta la cítara, el arpa, el xilófono...

Quisiera que el mundo escuchara mi mundo,
también algo de Raíces Jamaiquinas,
para que la fe no decaiga en las ofensivas
e inconcebibles extorsiones de la música.

Quisiera que El pájaro de Fuego conduciera
nuestras desaliñadas vidas al paraíso del
Cascanueces, donde vive Tchavkovski
y donde está la lápida de Nerón.

Además, como humano que soy, anhelo
que la imaginación sea llamada música,
y que las creencias no hagan caso a la
retórica, ni a las masas ideológicas...

Sería un honor para mí, escuchar la felicidad
entonada por las cuerdas vocales de un coro
de la europa media, donde la gente a sufrido
y hablan a diario de la tristeza de su pasado.

C. Macci