Estar muriendo entre las sábanas
Y de repente darte cuenta que no compraste
Ningún disco original,
Darte cuenta que fuiste un pirata.
Éxito.
Y mejor aún,
Morir pegado a los audífonos
Escuchando entre las sábanas
A Pink Floyd.
Mientras la mano negra
Y la hoz de la muerte
Te hacen agonizar,
Recordar cada concierto
En el que estuviste,
Cada cerveza y whisky
Que tomaste
Y recordar amores,
Los libros leídos,
De Neruda o Hemingway,
Los árboles sembrados.
Llorar de placer
Recordando los abrazos
De un amigo
Y sus bromas.
Luego, ver al cielo por la ventana
Y recordar las aves cantando,
Los zoológicos visitados,
Los vuelos en avión,
Las artes, las malas noticias
Y el amor.
Luego vivir cada suspiro y
Cada sueño alcanzado
En los segundos agónicos
En que por fin decides
Abandonar este mundo
Y dejar lágrimas como
Regalo a los conocidos
Y familiares que te apreciaron.
Morir infelizmente feliz,
Como un ser honorable,
Sin gloria
Ni gracias.
Sólo morir.
Dedicado a la muerte insensata
Que espero a diario y escribo en bits.
C. Macci