La piel que cubre esa alma,
La vida que marca tu aura,
No tienen una manera de ser siquiera retratadas.
La divinidad de tu mirada,
Y la pasión de tu existir,
Solo demuestran la mundo que existen ángeles,
Dos o tres de ellos,
Para cada alma perdida en esta tierra.
Que tus dátiles nunca se acaben,
Y que el sol siga calentando esta tierra
Mientras tú existas para iluminar en ella
No solo a los pobres,
Sino a los dolidos de esta vida que de ti, como parásitos,
Extraemos el elixir que da vida y paz.
NBYM
C. Macci