sábado, 30 de octubre de 2010

Ojos negros

Son negros, del más bello y profundo negro...
así son, que llaman al viento,
aconsejan al silencio,
reflejan la luna; así son,
tus ojos negros.

Vecinos de la tristeza,
sin compartir más que la felicidad,
ancestrales reflejos de la serenidad,
ojos que inspiran el éxito,
que dan energías para el alma.

Son fuente de motivación,
absoluta sensación de acción
inerte, pero móvil, tal vés pasión,
eso es, pasión y visión,
ojos negros con sentido.

C. Macci

Atardecer color fuego

En la azotea de una Torre,
ausencia de gente y de ruido;
presencia de la soledad,
el atardecer color fuego,
vientos alisios acompañan
un pensamiento de ti.

Fuera del mundo, fuera estrés,
los únicos presentes:
mente, alma y cuerpo
en una combinación ideal
que se descubre a sí misma.

C. Macci

domingo, 24 de octubre de 2010

El poder del Vampiresa

Me encanta...
es un poder que me doblega,
me somete a fuerzas absolutamente implacables
contra las que no se puede luchar.

La sensación es placentera, irreal;
es la atracción incontrolable y sensual
que la vampiresa ejerce sobre mí,
per sé la razón natural de mi existencia.

Ese poder se aumenta en luna llena...
Esa noche de luna completa y redonda
su imagen aparece en mi mente
y no sale hasta ser de día...
es poderosamente atractiva y real.

Ella es un vicio benigno para el alma.

C. Macci

lunes, 18 de octubre de 2010

6 versos de celular

I

Quiero estar en la cúspide de un cono de arena,
viendo al viento correr
y escuchando al agua reír,
sentado en una silla de bambú
mientras una parte de mí se muere entre
las sombras del tiempo.

Deseo que frenesí del ruido
alimente mis sueños
y que la luna llena
me cuente el secreto
sobre cómo conquistarte.

II

Grano de cristal,
humo de algodón,
sueño en espiral,
confuso el corazón.

Laguna espiritual,
censura y emoción,
no existe realidad si de ti...
no hay razón.

III

Y mi mente, cansada,
manchada y arrugada como
el papel cuché,
tiene cuantía inestimable:
es un vivo pensamiento de ti.

IV

No me hace falta el delirio
para conocer lo bueno.

No me hace falta el cariño
para entender qué necesito.

No me duele ensuciar mi nombre
si es por dolor.

No necesito el dinero,
tengo casa y amor.

No quiero ser escultor,
quiero callar una infernal voz.

V

Existe un camino, por antonomasia,
que se sigue infinitamente
hasta donde no hay tiempo
y la locura es absoluta y común,
donde las cosas desordenadas
gráficamente cumplen la ley de Murphy...

En ese camino sólo hay una nena,
tú que eres única,
y la felicidad no existe
porque no hay tristeza;
pero hay algo equivalente
que se consigue con un beso tuyo.

VI

¿Y si me acuesto y me vuelvo a dormir?
¿Y si me duermo y vuelvo a morir?
Que sea por ti, que sea por ti...
Que todo sea como ha sido hasta ahora,
por ti.

jueves, 14 de octubre de 2010

Descripción

Escribía las aberraciones, adicciones.
Soñaba tentaciones y a veces,
dicciones de tu cabello.
Me cuesta dejar de pensar pasiones,
por lo que las escribía para no olvidar.

No es arte lo que necesitaba,
ni letras, ni dinero.
Un dios, tal ves...
o una diosa por placer.

Sentía la verdadera curvatura del tiempo,
vacilando en mi cerebro, esa noche,
intentando descifrar lo ambicioso,
lo espectacular de tu presencia.

No es una cosa alterna al pensamiento,
puede ser cualquier detalle suelto al viento.
No es una sensación, no es una diátesis;
es lo que sale del silencio.

Para celebrar lo ebúrneo de la vida,
tomaba lar ventana por su marco,
la abrazaba y besaba hasta el delirio,
con mi mente y mis ojos.

C. Macci

sábado, 2 de octubre de 2010

Todo

Todo es fugaz e inenarrable,
como las vírgenes de Sodoma,
como el hielo que se consume
en el calor del whisky.

Todo es mentira,
como el suspiro de amor,
como las historias zurdas,
como el fulgor pasional de una canción.

Todo es irreal y extraño,
como el ser humano y su gloria,
como la vida del pobre y su cabeza,
como el hambre y el frío.

Todo es pasajero,
como ir a Salamanca y al día
siguiente estar en los vestigios de Haití,
como soñar despierto.

Todo es vanidad,
como dijo Salomón,
como las mujeres de hoy,
como la vida de Platón.

Nada de lo que pueda mencionar
es eterno...
sólo una cosa,
casualmente un sustantivo es eterno:
La historia de la eternidad y sus deidades.

C. Macci