lunes, 26 de abril de 2010

Mujer

Una mujer puede tener tantos sabores,
algunas amarguras, también azúcares,
en ocasiones debe tener colores,
como un arco iris que marca el terreno,
que hunde al silencio en el silencio
de un pensamiento, de un recuerdo.

Hermosa, sabrosa, enhorabuena sentimental
y en ocasiones puro instinto animal,
el amor de una vida masculina ha de ser así
sin llegar a ser diosa y mucho menos estúpida;
sin pasiones extremas, pero sí apasionada.

Ella no aparece más que en los sueños,
también en el viento, en la música y los versos.
Es una imagen famosa, mejor que la vida rosa.
Es una mujer sincera, comprensiva, bella.

No es feminista, ni es idiota para hablar.
No se deja engañar por el machista,
¿es perfecta? no, pero es coqueta,
inteligente, amable, sensible, fría.

Así debería ser una mujer,
como un cubo de hielo, que quema
y a la vez congela, que quita la sed
y moja todo lo que está a los pies del hombre
que la sostiene y que afortunadamente,
la ama y la cuida, cual si fuera una rosa
en el jardín del Edén.

Mujer, es un viaje infinito en cinco palabras:
maravillosa, única, jovial, elegante, real.

C. Macci

domingo, 18 de abril de 2010

Una belleza

Estaba acostumbrado a soñar,
a creer que todo sale con esfuerzo,
que nada que se imagine, es fácil lograr.

Sentía que haberte imaginado,
no era lógico ni posible,
pero cuanto te ví creí en lo imposible.

Sé que parece mentira,
pero tal y como eres, te soñé,
durante varios meses, durante un decenio.

Parece insensato que tal afirmación diga,
pero es un deja vu, talvés una ilusión,
pero sea lo que sea, hoy es cierto; eres tú, una belleza.

Soñaré siempre, ahora con tenerte,
que me notes y que yo te ame,
que estemos juntos, para siempre amantes.

Espero el día que mi último sueño,
sea real, que deje de ser una idea de mi mente,
y de repente, yo viva contigo y tú conmigo.

C. Macci

jueves, 15 de abril de 2010

¡Buenos días, Mundo!

Hoy amanecí terriblemente
inundado por lo que llaman ansiedad,
ansiedad de verte feliz y sin gases,
ansiedad por verte sin temblores.

Mundo, amanecí triste por ti,
porque estamos viviendo en tu piel,
y te quitamos los pulmones,
porque nos bebemos tu sangre.

Somos parásitos en tu cuerpo,
somos esclavos del dinero,
tu enfermedad más grande,
tu mal verdadero y eterno.

Estimado amigo, he estado pensando,
tus calenturas se deben a mi y a mis relativos,
se deben a mis desechos y mis proyectos;
es por el amor al dinero, creo yo.

No es más que una aberración,
una psicosis siniestra de nosotros,
que queremos de ti todo, y te damos
lo suficiente para seguir explotándote.

Talvés solo a mí me inunda esta ansiedad,
por verte sano y feliz,
por verte competir con Urano y Júpiter;
y no sé qué hacer, son pocos los que por ti lloran.

Me disculpo amigo Mundo,
me disculpo por no decirte "Tierra",
porque cada vez que menciono tu nombre,
se hace una rima con la palabra "Guerra".

Te digo "Mundo" aunque rime
con palabras de lo inmundo,
con vagabundo y nauseabundo,
te digo "Mundo", para que mi corazón no sea necio.

Estoy infeliz porque tus parásitos,
de los cuáles soy parte,
matan a quienes verdaderamente te aman,
los extinguimos y los hacemos pieles.

¡Perdóname Mundo, perdóname!
Soy absolutamente inútil e insignificante todavía
como para luchar por tu alegría.
Por mientras, dado que de día es,
te digo: ¡Buenos días, Mundo!

C. Macci

viernes, 9 de abril de 2010

Desanimado

Tengo el alma oscura y atormentada,
tanto que me lleva a un insignificante
punto ciego, donde las decisiones,
las que tomo o no tomé,
son poco relevantes
y muy estresantes.

Ya me cansé de ser infeliz
por decisión, por poner atención
a cosas que nadie ve, nadie siente,
solo yo...
Ya la música no me libera,
y el alcohol no me antoja.

La paz me atormenta,
el alma me duele;
hasta el pelo de las cejas es incómodo.
Estoy verdaderamente triste,
absolutamente desanimado,
mi vida vale lo que un perro
callejero es...

No es por el amor de una mujer,
es por el amor a mí mismo,
por el tuerto egocentrismo
y la soez aberración al sufrimiento,
por decisión de la mente
y debilidad del carácter.

Freund me aconseja,
y yo desanimado estoy;
no me interesa consejo divino,
nada me absuelve del dolor;
harto estoy,
que por eso mis letras son tontas,
inmaduras, insensatas y hasta
suicidas.

Esto... todo esto, es desánimo,
es malacrianza, es necedad.
Todo esto es más que basura,
como el mundo, pero hecho letra.

C. Macci