Si no te tengo, no lograría nada.
Mi motivación de ti se alimenta,
Y mi vida de esa motivación toma energía.
Existo a tu merced,
Sometido a la condición de que sin ti nada soy.
¡Qué débil que soy sin ti!
¡Qué débil!
La fuerza que me acompaña,
Tiene tu nombre,
Anida en mis pensamientos,
En mi corazón, en mi haber y mis acciones.
Esa fuerza eres tú,
La que me ignora y me mal entiende,
La que no valora que de ti mi alma se alimente.
¡Qué paradoja!
Sin ti yo muero y tú sin mi vives tranquila.
¡Qué desperdicio esta mi vida!
Ni un tango de Rodolfo Herrera
Describiría esta debilidad.
He de morir sin ti, por ti,
Sin embargo, nunca lo sabrás,
Probablemente ni te importe
O peor aún,
Ni cuenta te darás!
Mi debilidad explota a diario,
Se manifiesta en lágrimas,
En quejidos de niño por las madrugadas,
En ojeras de adulto durante el día.
¡Mi debilidad eres, mi fortaleza alimentas!
C. Macci