domingo, 27 de marzo de 2011

Colochos

Cada uno que se ondea en el aire,
cada uno de esos negros y abundantes colochos,
me vuelven loco, sin conocerlos siquiera,
pero simplemente sé que me dan vida.

Hacen estragos en mis recuerdos,
hacen historias, sueños, ilusiones,
me llevan de aquí para allá
por el aire, sin tener alas...

Me gustan, como tú,
me encantan, como tú,
pero más aún cuando sé
que tienen un aroma exquisito, como tú.

Quisiera poder sentirlos en mis labios,
y disfrutar su olor a néctar,
cual si fuera yo una avispa en una flor,
o un colibrí en una dulce fruta.

Si me pudieras ver con detalle,
como yo admiro tu pelo ondulado,
como las mujeres envidian tu cabellera,
si me pudieras ver, yo te daría más que halagos:
te daría entendimiento, cariño y sosiego: apego.

Ahí estarán en la telaraña, colgados tus colochos,
para yo verlos cuando me sienta triste,
para ser feliz cuando esté sólo y...
para ilusionarme en cada momento al combinarlos con tu sonrisa.

Sé que estarán ahí y que no me olvidarás,
en cada pintura, en cada escultura,
recordarás que tus colochos,
abundantes y negros como el cielo,
me hacen felizmente escribir para ti.

Sé que no sé lo que el arte es, sin pensamiento,
sé que la vida es arte y el arte entendimiento,
y también sé que tú y tus colochos,
me atraen por la ventana que siempre tengo enfrente.

Aquí estaré viéndote desde mi ventana,
gozando tus dátiles, tus imágenes inolvidables,
tu sonrisa que tanto adorna tus colochos,
tu tez blanca y pura como el oro.

Aquí estaré, por si deseas entrar en esta soledad
que me apacigua las emociones,
que las exacerba si te veo pasar por mi ventana,
enredada en la telaraña, feliz, sonriente, alegre.

Aquí estaré admirando por siempre tus colochos...


C. Macci

sábado, 26 de marzo de 2011

Descargo #3

Así querías estar, y así estarás.
La sensación de infelicidad que esto genera,
la desazón del despecho
y por supuesto tu actuar, todo es anormal como yo.

Huí por placer, porque quería soñar,
y volé a causa de tus redes,
supe lo que se siente sentir,
pero no supe, ni sé aún enfrentar mis sentimientos.

Las banalidades, las presiones y el estrés,
todo se volvió ansiedad,
y hoy, ansioso de casualidad,
estoy raro, como siempre, soñando lo innecesario.

Me gusta creer que caíste en el engaño,
que disfruté mientras disfrutabas.
Supe dar el consejo y lo aprendiste,
y como ser humano, por primera vez
no me quedé sin ese consejo.

Aprendí a valorar lo que vale la pena,
aprendí a odiar al que se debe odiar,
entendí mis fracaso, conocí a Edipo,
y por supuesto, me dejé acompañar por Murphy y su ley.

La desazón siempre viene en cada cosa que hacemos,
positiva o no, las cosas salen del destino que crea la vida,
y para crear vida se necesita amor,
y yo no tengo amor, pero lo hice...
y yo no tendré amor, pero lo conocí.

No es nada profundo e inenarrable,
no es nada fuera de lo normal,
solamente soy yo, y lloré y me desahogué...
y si no me entiendes, no me importa,
y si no me entiendes, siempre estuve bien,
...siempre lo estaré.


C. Macci

domingo, 13 de marzo de 2011

Soñadores

Soñador como el viento
que sueña con llegar a algún lugar.
Soñador como un héroe,
que sin serlo ya en su sueño lo era.

Soñador como el pecado,
que quiere estar en cada corazón.
Soñador sin remedio,
como todo pobre sin amor.

Soñador y fugitivo,
como el que escapa de prisión.
Soñador sin aliento,
el mismo ladrón que corre sin parar.

Soñador de los ancestros,
el que nace para ser la realización de un viejo.
Soñador sencillo,
el que sueña por las noches durmiendo en calzoncillos.

Soñador sin pasión,
que la busca y no la tiene.
Soñador sin sueños
que trabaja solamente para comer.

Soñador realizado,
el que cumplido un sueño, vuelve a soñar.

C. Macci

sábado, 12 de marzo de 2011

Bloqueado

Bloqueado mentalmente: solo pienso en ti.
Todas las noches, todos los días, todas las poesías...
sólo pienso en ti.

C. Macci

domingo, 6 de marzo de 2011

Opinar

Creo que puedo opinar,
así como me han hecho llorar.
Creo que la vida es básicamente distinta
para todos, aunque sea sólo una opinión más.

La soledad me ayuda a pensar y opinar,
no tan bien como Einstein, pero sí como mi mente lo necesita.

La subjetividad del tiempo,
y lo tísico de la física;
lo intrínseco de lo viejo
que se hunde en los recuerdos...
Todo eso me gusta,
y lo considero vida, y es distinta
para todos aunque sea la misma vida...

Hay opiniones que hieren,
opiniones que tienen poder,
hay dolores que opinan,
y pensamientos sin opinar.

Las opiniones claras y concisas,
son escasas como las sonrisas,
son afables como la amistad
y son puras como la química.

Todo lo que quiero dejar claro
es sólo una opinión,
que opinar es bueno,
pero que es un arte profano y ambiguo
que puede herir, que puede dañar...
no es cualquiera el que opina siempre bien.

C. Macci