Es el hecho de no tener un mar para navegar,
o navegarlo y hundirse, y ahogarse por pedazos,
y sobrevivir...
Y viajar flotando asido de una tabla, con hambre,
y sed y calor, aunque en el agua se esté...
Se es un bocadillo para el mar y sus escualos,
es una suerte maldita y absolutamente salada.
Así se convierte una vida saludable, que tenía rumbo,
en una nave, carabela o no, yate o crucero,
en un sencillo náufrago, ahogado en vida,
sin rumbo, sin vida, sin destino conocido.
C. Macci
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