I
Quiero estar en la cúspide de un cono de arena,
viendo al viento correr
y escuchando al agua reír,
sentado en una silla de bambú
mientras una parte de mí se muere entre
las sombras del tiempo.
Deseo que frenesí del ruido
alimente mis sueños
y que la luna llena
me cuente el secreto
sobre cómo conquistarte.
II
Grano de cristal,
humo de algodón,
sueño en espiral,
confuso el corazón.
Laguna espiritual,
censura y emoción,
no existe realidad si de ti...
no hay razón.
III
Y mi mente, cansada,
manchada y arrugada como
el papel cuché,
tiene cuantía inestimable:
es un vivo pensamiento de ti.
IV
No me hace falta el delirio
para conocer lo bueno.
No me hace falta el cariño
para entender qué necesito.
No me duele ensuciar mi nombre
si es por dolor.
No necesito el dinero,
tengo casa y amor.
No quiero ser escultor,
quiero callar una infernal voz.
V
Existe un camino, por antonomasia,
que se sigue infinitamente
hasta donde no hay tiempo
y la locura es absoluta y común,
donde las cosas desordenadas
gráficamente cumplen la ley de Murphy...
En ese camino sólo hay una nena,
tú que eres única,
y la felicidad no existe
porque no hay tristeza;
pero hay algo equivalente
que se consigue con un beso tuyo.
VI
¿Y si me acuesto y me vuelvo a dormir?
¿Y si me duermo y vuelvo a morir?
Que sea por ti, que sea por ti...
Que todo sea como ha sido hasta ahora,
por ti.
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