En estos días, vagabundos y bohemios,
de mis amistades, de mis enemigos,
de ancianos y desprestigiados,
encuentro el camino perdido
de algunas ideas utópicas y estúpidas.
Entonces, prefiero soñar despierto,
leer dormido, escuchar en silencio,
antes que convertirme en basura,
en eso que podrán encontrar en la web
sin costo alguno, sin sentido.
La vida es desconocida,
no estimo vivir más de 40 años,
saben,
es por ustedes que vivo,
es para ustedes; son mis baterías.
No encuentro ares dónde recargar
mis pensamientos,
no sé cómo hacer la catarsis
y ya lo notó quien más me lee.
Mi otro yo.
Ayúdenme, en cualquier otro lugar.
Déjenme llorar a escondidas,
déjenme consumir ilegalidad,
alcohol hecho whisky.
Ayúdenme en cualquier lugar.
¿Es acaso desconocido el destino?
¿Existe alguna razón para olvidar las bases?
No, yo no conozco razones ni sé qué es el destino.
Yo no tengo vida, sólo tengo existencia.
Esto no es un grito de ayuda,
es una auto-corrección.
No es bueno tirar las joyas a los cerdos,
ni tomarse todo el agua en el invierno.
No olvidaré mis principios,
mis medios de comunicación
que se resumen en diez dedos
y un pensamiento, ilógico y extraño.
Amo escribirles, pero enséñenme a hacerlo
en algún otro lado, en cualquier lugar.
C. Macci
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