Es justo en este punto
En el que no hay detalle alguno
Que me haga declinar
Sobre lo que de la vida reclamo.
La falta de sentido,
Esa que amarga lo sentido,
Eso que flagela cada ligamento,
Cada coyuntura corporal,
Toda esa falta de razón de ser
Me vuelve nihilista,
A veces masoquista.
Aun así mis pensamientos no cambian,
Y no hay por qué.
Si alguien me mostrara
El valor de alguna parte de la existencia
Dejaría de lado, al menos un rato,
Las tendencias suicidas,
Esas que me absorben y tranquilizan
En un acto de "fe"
Que me hace esperar a diario
La muerte de mi vida.
No obstante, sigo hacia adelante
En búsqueda de la historia
Que me tranquilice al instante,
Que borre de mí
Las ideas perpetuas de inexistencialismo
Y dolor profundo
De esta desazón que llaman vida.
C. Macci
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