miércoles, 23 de enero de 2013

Oasis

Tanta pasión se acaba,
De lejos, o por desilusión.
Y deja tras sí la herida,
Que no se cura sin tiempo.
Y vienen días difíciles,
Mente débil y desilusionada.
De repente, casi entre la nada,
Tú, como el frío de invierno,
Avisando tu llegada,
Lentamente.
Y anonadado, me pregunto:
¿Acaso es cierta esta irrealidad?
No lo creo.
No me es comprensible
Verte llegar,
Con tus sonrisas
Y las bondades del invierno,
Que hacen que florezcan
Los sentimientos.
Y de repente me pregunto:
¿Lo sabrá?
Pasa el tiempo,
La herida sana y el corazón
Se ensancha para retar al mundo,
Y esquiva al cupido.
Y vive desprevenido,
Hasta que tú,
Como ángel del cielo,
Le da vida a mis florecillas,
Con tu sonrisa hecha lluvia.
Hasta que la pasión silvestre,
Nace con tus miradas,
Crece con tus besos,
Se reproduce con tus caricias.
Pasión herida,
Pasión dolida,
No obstante, deseada.
Tú y tus lluvias de invierno,
Mojando las áridas tierras
De este tu siervo,
Con un corazón desierto,
En el que tus lluvias se convierten
Cual si fueran sonrisas,
En un oasis, de alegría.

C. Macci

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