Y este deseo interno me genera ansiedad.
¿Acaso no ves que mi alma desea
Que tú aunque fuera la vieras con desprecio?
Me paso en mi mente viviendo contigo,
Dibujando el futuro de dos, tú y yo,
En las hojas de mis libretas,
En mis tareas de la oficina, te dibujo.
A ratos me vuelvo loco porque no te tengo,
Aunque también acepto que de amor por ti estoy aún más desquiciado.
Y tú no lo ves...
Y si lo ves, me ignoras cruelmente.
¡Qué patético es el amor cuando no me lo correspondes!
Y yo, tan torpe que soy,
Ya no sé que más decirte, escribirte.
Lo único que ofrezco es paciencia.
Paciencia, para esperar que me quieras,
Paciencia para seguir dibujando el futuro,
Durante las noches,
Durante los días enteros.
C. Macci
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