(Lo que queda de éstas)
Amargada y con cara fúnebre.
La Paz ha muerto en mi país
Sin ejército... y nadie,
Absolutamente nadie,
Puede defendernos.
Nos están estafando en el Estado,
Nos están ofendiendo los del norte,
Las calles se nos están cayendo,
¿Cómo querer que prevalezca la paz?
El salario no alcanza,
Las noticias no son buenas.
Nadie puede defendernos.
La frustración es una escapatoria,
Más no la solución a esta historia.
Pero, ¿cómo devolverle la vida a este país tan pobre?
No pobre de espíritu,
Sino más bien, pobre de democracia.
Lo único que no quiero,
Es gente de color rojo,
Que quiera hacer de la democracia
Una casa cerrada sin llaves para el cerrojo.
C. Macci
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