lunes, 19 de mayo de 2014

Nadie sabe lo que siento

– Yo sé lo que usted siente cuando se enamora – me dijo

Y yo sé que eso es imposible – pensé.
Ella no le tomó importancia y me dejó
Si se pudiera decir... con un antojo:
De besarla, de abrazarla 
Y por supuesto, de quererla.

¿Cómo va a decir que sabe lo que siento?
¿Cómo? Si nunca la ha amado.
¿Cómo? Si ni siquiera la escribe como yo en cualquier pedazo de papel
¿Cómo? Si ni siquiera la conoce.
Si ni siquiera se la toma en un whisky por las noches.
Si ni siquiera padece insomnio por ella.

Y ella no quiere negociar el amor,
Ni darme migajas; ni las sobras.
Ni eso.
Es una tortura impensable.

Nadie sabe lo que siento yo hasta que le pasa.
Y luego ya no importa,
Porque pasa y el mundo no existe, sólo ella.
Y se sufre de por sí y ya no hay razón
Porque ella ya tomó la decisión de no amarte, 
De ni siquiera besarte.

¡Qué desilusión!
¿Y entonces para qué el amor?
¿Para hacer rico al productor de whisky?
¿Para hacer moho en el rincón de mi cama con las lágrimas nocturnas?

Nadie sabe lo que siento.

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