Tus labios son prohibidos,
Como lo es, para nosotros los pecadores,
Probar las aguas benditas.
Esos labios son deliciosos,
Como las noches de brisa fresca y decembrina.
Son labios tan tiernos
Como la pulpa de una guanábana.
Labios que adornan una boca
Que no muerde, ni miente, ni grita.
Son labios admirables
Que tan sólo por su color carmesí,
Merecen besos interminables.
Unos labios que hacen poemas,
Poemas que merecen ser recitados.
Me gustan tus labios,
¡Quisiera besarlos!
Me gustan tus versos,
Los que conviertes en besos.
SPA
Carlos Macci
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