lunes, 4 de enero de 2016

Ave Fénix

Quise, por mucho, ser el delirio de la bondad; fue una locura.
Y dicha locura me llevó al sufrimiento. No habían días felices,
Y aún no los conozco.
El terror de sentirse cuestionado siempre es mayor que la suerte que se necesita para no serlo.
No hubo éxito en tal empresa. Fui absurdo y derrotado por la codicia.
La bondad también fue derrotada. Pero fueron batallas.
Como ser racional, supe crecer de las ruinas. Ruinas peores que las de Cartago.
Fui un ave fénix. Aún lo soy.
Comprobé que la bondad solo tiene un nivel. Nadie que sea bondadoso, puede serlo más que otro bondadoso.
En contrariedad, la maldad si evoluciona a niveles mayores, hasta matar: Genocidio, xenofobia.
El terrible resultado de esta lucha interna que tuve, fue mayor desolación que la que tuve al inicio.
Ahora, logré ser bondadoso, de bajo perfil, pero aún más cuidadoso.
Cuido mi pisada en cada zona fangosa.
No caigo en la pereza de tomar atajos.
Soy más fuerte. He empezado a recuperar terrenos perdidos en batallas anteriores.
Soy ese Fénix que nunca dejará de existir y surgir de las cenizas.

C. Macci

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