No tengo idea de la verdad,
que de por sí es cuestionable...
puede que la mentira se tan cierta
como la vida misma es dolorosa.
El deseo absurdo de la humanidad
es vivir entre riqueza y felicidad
pero eso no es posible en la realidad.
¿O vas a creer que sí?
Ni yo que no sé si estoy vivo,
mucho menos esos que se hacen creer que es alcanzable.
¿Será tal vez que la felicidad es contrabandeable?
Vaya desazón.
Algunos la pagan en los burdeles,
otros la pagan con tiempo laboral,
los pobres la pagan con cariño
y los demás, yo qué sé, ¿con la vida tal vez?
Ciertamente es un tema filosófico,
del cual no estoy acostumbrado hablar,
y tampoco quisiera tener que hablarlo...
es mucho mejor la trivialidad.
El contrabando no se paga por lo que todos tienen,
en realidad es mejor cuando es por algo prohibido
y dícese por ahí, que la felicidad es gratis.
De todo esto, al final nos queda la verdad,
que no la conozco yo y no la pienso contrabandear,
pero que enciende las alertas,
de que la realidad no existe ni trae felicidad lacónica...
y que para nada trabajamos, porque sería una traición
al buen ver del vago que piensa o escribe
del contrabando que por allí aparece entre las nubes de mala fortuna.
C. Macci
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