Los míos todos son pesadillas,
Extraños, absolutamente ambiguos.
La mente tiene sus cosas oscuras,
Pensamientos obtusos que no queremos que nadie sepa;
Ideales y fracasos.
Y con la lentitud con la que la piel morena me seduce,
Así mismo mi mente encuentra placer en nadar contracorriente,
Como un salmón de agua dulce.
La vertiginosidad de mis pensamientos no va con nada, ni nadie.
Es un domo que me aleja del mundo.
Y a veces también de mis sueños.
Nadie me dijo que la mente es nuestro primer tropiezo.
Y ya es demasiado tarde.
Mis codos y rodillas están destrozados;
Aún así persigo esos sueños.
C. Macci