Siempre leo por ratos cortos,
Diez minutos está bien para ver y saber
Que no soy bueno para procesar grandes cantidades de mentiras.
Soy un genio del arte de descifrar enigmas,
Pero a veces me vuelvo un esperpento sin valor,
Especialmente cuando de leer sentimientos vacíos se trata.
Solamente los imagino,
Nunca los identifico,
Tengo una mente virtuosa que vaga
Y no encuentra la razón de tal desgracia.
Pero también soy resiliente y capaz de huir,
De huir de las jugarretas de la mente
De la cual pululan banalidades.
Al final, leo por ratos
más libros que los que entienden,
Según ellos y sus psicólogos,
Lo que los atormenta.
Yo no.
Yo me trago las desgracias en cada trago de whisky.
Y cuando leo, las torturo.
C. Macci