Solo con esfuerzo se hacen los maestros,
pero yo no quiero ser maestro,
quiero solo hacer un esfuerzo
para ganar dinero
y luego, cuando viejo,
correr entre las multitudes
con las bolas al aire,
sin aire,
por mi mala condición física
y mi poca disciplina.
Al fin y al cabo, quiero guardar mi dinero
en una caja fuerte del Banco Central y
almacenar mis lingotes de oro
en una bóveda de algún banco suizo.
Solo quiero ser rico, para comer queso
y tomar vino todos los días,
rascarme la panza de aburrimiento
y viajar por salir de la monotonía.
Yo no quiero ser un maestro,
aunque si quiero enseñar en la universidad
para mostrar mi IQ, mi habilidad
de expresar locuras e ideas,
sin más esfuerzo que estar de pie dos horas.
Yo no quiero ser un maestro,
porque los maestros se jactan de sus ideas,
yo solo quiero enseñar a los demás
a hacer dinero y administrarlo en bóvedas;
hacerlo lavado, a veces limpio...
por eso, no quiero ser un maestro.
C. Macci
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