miércoles, 15 de diciembre de 2010

Chinilla

La insignificancia del poder
que te hunde a placer,
te permite, aunque todos los sepan,
gobernar, invadir, disfrutar sin ceder...

Sé que tal vez estés muerto cuando esto llegue
a tus orejas, a tus ojos, a tu correo...
sé que me odiarás, claro, así será
y así lo espero.

Estamos hartos, de tanta inconsciencia,
de tanta banalidad de tu roja razón de gobernar;
tu ideología es un ridículo, más en tu actuar inconsistente,
es tu acción sigilosamente controversial.

Sabemos que entre los malos, hay buenos...
que muchas mentes fueron brillantes
y que por eso tu ideología política escribieron,
sólo aclaro que es una utopía, un peso que permite el equilibrio, nada más...

Los rojos no gobernarán el mundo,
ni tú invadirás nuestro mundo, nuestra tierra...
nosotros apuntamos a lo mejor,
apuntamos al rincón más caliente, al bando menos malo.

La sinceridad, no me dejó escribir tu nombre,
ni siquiera porque lo merezca, sino por vergüenza.
Por si fuera poco y por si no lo entendieras,
las armas no son el fuerte tuyo, sino la mente ordinaria.

No cabe en la mente tanta soflama,
tanta fustigación a los grandes entes,
porque tus secretos ya fueron publicados,
tú eres igual que los dominantes, un lobo disfrazado.

Aléjate de mis fronteras, de mis límites,
vete con tus amigos del oro negro, lejos...
Quédate al margen de nuestras vidas,
no nos hundan en la efervescente lucha por el poder.

Estamos bien siendo a medias rojos y a medias verdes,
No mezcles más colores, que el Che ya murió,
no intentes colonizar lo que Churchill tiene a su favor,
no es poder lo que quieres, es guerra...

Aquí no amamos la guerra...
ni tenemos ejército ni siquiera.
Aquí estudiamos, conquistamos
el mundo con conocimiento.


C. Macci

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