Recorriendo cada parte de tu hermosa cintura,
con mi mano, buscando el calor
entre las caderas y el frío de la madrugada oscura,
Quiero, y necesito querer tu boca,
besar tus hombros,
sentir esos tus labios, de cereza,
y tu vida amar, eso necesito...
y tu cuello oler.
Sí, sí, sí...
Quiero el calor de tu cintura, quiero el calor tuyo,
y tu hermosura, la majestuosidad y ancha angostura
que se dibuja linda, divina,
acurrucada entre las sábanas celestes
como un cielo en Enero.
Sí, sí, sí...
Quiero tu cintura.
C. Macci
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