domingo, 13 de noviembre de 2011

A la muerte...

Estar muriendo entre las sábanas
Y de repente darte cuenta que no compraste
Ningún disco original,
Darte cuenta que fuiste un pirata.
Éxito.

Y mejor aún,
Morir pegado a los audífonos
Escuchando entre las sábanas
A Pink Floyd.

Mientras la mano negra
Y la hoz de la muerte
Te hacen agonizar,
Recordar cada concierto
En el que estuviste,
Cada cerveza y whisky
Que tomaste
Y recordar amores,
Los libros leídos,
De Neruda o Hemingway,
Los árboles sembrados.

Llorar de placer
Recordando los abrazos
De un amigo
Y sus bromas.

Luego, ver al cielo por la ventana
Y recordar las aves cantando,
Los zoológicos visitados,
Los vuelos en avión,
Las artes, las malas noticias
Y el amor.

Luego vivir cada suspiro y
Cada sueño alcanzado
En los segundos agónicos
En que por fin decides
Abandonar este mundo
Y dejar lágrimas como
Regalo a los conocidos
Y familiares que te apreciaron.

Morir infelizmente feliz,
Como un ser honorable,
Sin gloria
Ni gracias.
Sólo morir.

Dedicado a la muerte insensata
Que espero a diario y escribo en bits.

C. Macci

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