domingo, 6 de mayo de 2012

Morena [La de mi vida]

Todos los días te sueño,
con tu piel dorada, morena,
con esos ojos claros, que al sol retan.

Todos los días te quiero tal como eres:
la mujer ideal que Freud tanto comentaba,
sin saber que poco más de un siglo después nacerías,
para mí...

Me pides tus deseos y yo los hago mis órdenes,
te adueñaste de la debilidad de mi corazón.
Todos los hombres somos débiles ante una mujer.
Soy tu esclavo.
Con tu tersa piel morena,
y tus claros ojos color miel,
despierto cada día entre mis penas
y las enfrento con el alma y mi piel.

Abro un paréntesis a diario, en mis actividades,
desde mi escritorio,
para soñarte y escribirte mis besos,
para darme cuenta que podría amarte hasta el fin de los días.

Morena, la de mi vida,
¡dame de tus alegrías,
dame de tus dátiles y algarabías,
hazme un hombre, esclavo, pero hombre!

No quiero ser un miserable,
no puedo serlo cuando estás en mis pensamientos,
morena,
haz hecho de mí, una máquina de sentimientos.

"Date vuelta, sueña bastante,
piensa en mí, hazlo por mí,
vive tu vida y déjame amarte", dijiste.
Eso soy, eso hago.

Tu piel reta nuestro destino,
yo reto tu piel,
con mis manos y mis besos,
deseo ser parte incólume de tu ser.

C. Macci

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