domingo, 19 de agosto de 2012

Una carta oscura

La situación es crónica,
Todos los días alguien como yo muere,
Por la misma razón que me desasosiega:
Estar vivo porque sí.
Soy valiente, creo yo.
Pocos intentamos existir
Bajo el esquema del sistema
Sin dejar de lado que es insignificante.
Es una lucha pertinaz y obstinada,
Cerca de lo que podríamos denominar tortura,
Y lo logro, a la fuerza,
Intentando olvidar las salidas de emergencia.
Hay dos salidas de emergencia,
Por si no las sabían:
Las drogas y el suicido.
Cualquier otro camino es un ansiolítico.
Hablo de lo que la mente tiene,
De esas tinieblas que albergan
Un pesar sobre la existencia,
Esta que nadie quiere obviar, sólo yo.
Estoy en desacuerdo de vivir
Con dolor por vivir,
Pero no huyo a mi destino,
Lo enfrento valiente y espero...
Espero exasperado el día y hora de mi muerte,
La que ya tengo pero que consumo
En una última exhalación y cerrar de ojos,
La que cancela esta historia estúpida de mi vida.
Esta historia que escribo en este sitio,
Que pocos leen y nadie entiende,
La crónica de un ser vivo que vive muerto,
La primera novela sin gloria y psicodélica.
Respirar es inconsciente y esa inconsciencia es tortura.
Despertar es un pesar galopante.
Dormir es lo mas cerca a la felicidad.
Gritar es una válvula
Para hacerle saber al mundo
Que lo odio y que pronto moriré,
Que mi vida no pasará de 100 años
Y que con certeza
Nadie entenderá nunca porqué el tiempo
Avanza tan rápido.
Es por una simple razón:
Luego de cada muerte,
El día dura menos,
La vida dura menos,
El sol brilla menos
Y esta prosa importa menos.
Soplo y trato que el hálito de vida
Se me vaya y no vuelva,
Pero parece que está amarrada
A estos huesos.
Válgame decir que sufro,
Por estar vivo y sin siquiera
Las agallas para buscar un suicidio...
Sabiendo aún
Que no hay nada entre cielo y tierra
Por lo que deba estar respirando.

C. Macci

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