De repente debería renunciar al mundo,
Me digo.
No es posible que entrando en barrena
Nadie acuda a ayudar.
La vida es una catástrofe,
Pero inicia en caída libre,
Girando sobre su propio eje:
Los problemas.
Nacemos sin paracaídas,
Y nos enfrentamos a las turbulencias
Desde temprano, como los gallos.
Y nos hacemos de agallas y valentía.
Morimos llegando al cielo,
Volando hacia el sol, o rumbo al suelo,
En un atardecer cualesquiera.
Y nadie acude a ayudar...
¿Qué importa la ayuda? - pienso.
[Mei dei, mei dei!]...
De por sí en esta vida, en este lienzo
Estamos para escribir los tormentos
Y ni siquiera para corregir la ortografía
Nadie ofrece "alluda" ni guía.
Es funesto,
Caer tan rápido como sea nuestro peso
Y ver las corrientes de aire,
Del que respiramos a diario
Decirnos adiós en nuestro viaje
Que inicia de manera salvaje
En las alturas,
Y que termina en algún peñasco
Luego de nuestra caída libre,
La que llaman vida
(paupérrima y obscena)
Que sucede cuando entramos en barrena.
C. Macci
No hay comentarios:
Publicar un comentario