Aquí despegan mis sueños,
Justo al límite de los espejos,
Donde la gente se compara y se compra,
Aquí inicia mi vuelo.
Y mientras alzo vuelo, como el halcón
Estoy mirando al cielo desde el balcón
Sollozando mis tormentos, en celo.
Desde este sitio, hecho con madera fina
Y adornada con cabuya y espinas,
Ofrezco en venta mi alma y mi cuerpo
A cuanta deidad exista en el viento
Y nada pasa, y el vuelo sigue.
Y mis alas, de porcelana, por cierto,
Ondean entre las nubes y en el conocimiento,
Y mis plumas, multicolores como un puma,
Engalanan mi existencia como a la playa la espuma...
Todo esto, mientras vuela mi mente
Y se acaba la pluma.
No obstante, absurdo e inconstante
Las letras fluyen desde aquí hasta allá,
Donde mi vuelo incesante
Se hace eterno, casi mutante.
C. Macci
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