Me irritaba sudar con tanto calor,
Sentir esa pesadez del tiempo,
Desesperar con tan altas temperaturas.
No soportaba sudar.
Era soltero.
Intolerante a las altas temperaturas.
Y un día, entre mi desasosiego,
Desordenadamente te vi.
Supe que eras para mi.
Ese día sudé por ansiedad
De tenerte entre mis brazos,
Sudé entre mis instintivos deseos de amarte.
Y fue entonces, que el pavor al calor
Desapareció, repentinamente.
Y fue olvidado, por completo...
El día que abrazados estuvimos,
Tu calor, tu temperatura,
Tan alta como una mancha de sol,
No me hizo sudar.
No me incomodé...
Más bien, quise estar junto a ti,
Abrazado, sudando amor
En lugar de sudor.
Ese día comprendí,
Que podría sudar otra cosa que no sea sudor.
C. Macci
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