La aurora centelleante,
Llena de energía y cantos de ave,
Fría y prometedora,
Como la muerte y su hoz.
La madrugada oscura,
Escondiendo lujurias y bandidos,
Viviendo de horas muertas,
De descanso infinito.
Todo lento a su merced.
La noche, misteriosa como siempre.
Digna de múltiples millares de novelas,
Señora milenaria de experiencias.
Esta noche, y su madrugada,
Hasta llegar a la aurora...
¡Qué fría y hermosa manera de amanecer!
Esta noche, lenta y malvada,
No pude dormir,
No pude soñar,
No pude vivir.
Pensé en ti y tus dátiles.
Pensé en un futuro nuestro,
Que no existe...
Al menos no más allá de mis versos.
¡Qué triste calamidad!
Cómo esta bella noche,
De repente caprichosa,
Se vuelve tortura sin ventura.
Lo cierto es,
Te pensé, adrede,
Y te quiero forzar a entrar
En esta mi vida,
Aunque sea hecha versos.
C. Macci
No hay comentarios:
Publicar un comentario