El pueblo indignado toma decisiones incorrectas,
Pero con la intención de hacer lo correcto.
En esos momentos, es cuando más fallan.
Porque toman las decisiones con cabeza caliente.
Al final, las monedas tienen dos caras,
Si cae la cara a la que apostamos,
Todos estaremos felices y atontados,
Pero si es al revés, le echaremos la culpa,
De nuevo, al gobierno.
¡Basta ya de tanta hipocresía!
El problema no es la política,
Ni la ideología, ni la democracia.
El problema es la gente.
Su avaricia y deseos de poder.
El problema es la gente.
C. Macci