domingo, 6 de marzo de 2016

Confesiones a la luz del vitral

Leía poemas los domingos por la noche
Para calmar la ansiedad,
Para aminorar la deuterofobia.
Tratando, como si fuera un dios griego,
De cambiar el destino,
Quería detener todos los correos.
Era un ávido y sutil rufián de los libros,
Los escogía, luego los asesinaba.
Los seleccionaba como un puma a su presa
Luego los desgarraba hoja por hoja...
La osadía del ignorante,
Ese que se cree poeta porque escribe poesía
Sin saber lo que un encabalgamiento pretende...
Sin ser un escritor siquiera.

Ese era yo.

Ahora, no soy más que un fanático,
Un oportunista que le roba tiempo al tiempo,
Y que espera no ser descubierto por la policía,
No ser descubierto ajustando el reloj en las gradas
Para justificar la llegada tardía a la oficina.

Las cosas que no se ven
No pueden quedar ocultas ni mucho menos,
Son extrañas eso sí,
Pero yo las cuento para que no las ande el viento.
Ya no leo poesía,
Ya no sé quién soy,
Pero como dicen los dichos
"Si lo sabe dios, que lo sepan los cuatro vientos"

...si valiera la pena justificarse,
Leer cada veintidós días 
Aún suena como un hábito alcanzable de mi parte.

Y si eso es aceptable, 
Entonces sí he escrito y leído.

C. Macci

domingo, 14 de febrero de 2016

Cualquiera escribe

Siempre que auto analizo mi fijación por leer gente nueva,
Me recuerdo que cualquiera puede escribir
Pero no todos saben transformar palabras en letras.

El secreto radica en que a oscuras
Se ve mejor la pantalla
Y se escucha mejor la respiración.

C. Macci

domingo, 7 de febrero de 2016

Manglares

Van y vienen,
Metódicamente, senoidales.
Las olas cumplen su horario,
Bajamar, pleamar.
Con cada ola que se rompe
Se van mis pesares entre la espuma
Y se ahoga en la profundidad del mar.

Somos eso, parte de este universo
Que tiene sus cosas debidamente cronometradas,
Sin mucha complicación;
Muy fisicas y matemáticas,
Como las distancias entre el corazón y la mente.

Cada pesar se esconde entre las lágrimas,
Pero cuando el mar revienta contra la playa,
Salen y sin despedirse siquiera,
Buscan un espacio en ellas y se van.

Como por arte de la naturaleza,
O tal como si el mar oscuro fuera psicólogo.
Y aquí estaremos a la sombra de un almendro,
Si no hay almendro, hay manglar
Para aminorar el sol violento
Y dejarnos disfrutar las curas del mar.

C. Macci

jueves, 28 de enero de 2016

Las desgracias

Cuando se trata de leer,
Siempre leo por ratos cortos,
Diez minutos está bien para ver y saber
Que no soy bueno para procesar grandes cantidades de mentiras.

Soy un genio del arte de descifrar enigmas,
Pero a veces me vuelvo un esperpento sin valor,
Especialmente cuando de leer sentimientos vacíos se trata.

Solamente los imagino,
Nunca los identifico,
Tengo una mente virtuosa que vaga
Y no encuentra la razón de tal desgracia.

Pero también soy resiliente y capaz de huir,
De huir de las jugarretas de la mente 
De la cual pululan banalidades.

Al final, leo por ratos
más libros que los que entienden,
Según ellos y sus psicólogos,
Lo que los atormenta.
Yo no. 
Yo me trago las desgracias en cada trago de whisky.

Y cuando leo, las torturo.

C. Macci

martes, 19 de enero de 2016

Como un domo

Me asusto cuando persigo un sueño.
Los míos todos son pesadillas,
Extraños, absolutamente ambiguos.
La mente tiene sus cosas oscuras,
Pensamientos obtusos que no queremos que nadie sepa;
Ideales y fracasos.
Y con la lentitud con la que la piel morena me seduce,
Así mismo mi mente encuentra placer en nadar contracorriente,
Como un salmón de agua dulce.

La vertiginosidad de mis pensamientos no va con nada, ni nadie.
Es un domo que me aleja del mundo.
Y a veces también de mis sueños.
Nadie me dijo que la mente es nuestro primer tropiezo.
Y ya es demasiado tarde.

Mis codos y rodillas están destrozados;
Aún así persigo esos sueños.

C. Macci

domingo, 17 de enero de 2016

Trivialidades

¿Existen maneras de olvidar el olvido?
¿O es que acaso los que estamos vivos 
No tenemos opción para liberarnos del pasado?
Ya no sé si le huyo al pasado o a la responsabilidad,
Sin embargo, el destino lo tienta a este pobre hombre
A convertirse en los que los sueños piden.

Lo más seguro y menos elocuente,
Es que aunque el lienzo de la vida ya tenga el camino trazado
Cada quien es quien pinta su obra en este mundo.
Aunque suene tan trivial,
Muchos ni lo saben, mucho menos entenderlo.

Dedicarse a vencerse con todas las desgracias al hombro,
Dedicarse a leer todas las telarañas que las experiencias dejan cuando se acaban,
Mirar el techo desde una cama
O solo ponerse a pensar cuando se está en el baño...

Todo eso es normal. Quien no piensa, no está vivo.

Y nada de lo que a veces es notorio,
Nos inunda de felicidad, mucho menos de jolgorio.

C. Macci

sábado, 9 de enero de 2016

Imperios

Es imposible... No puede caer. 
El imperio asesino estará vivo.
La lucha entre reinos seguirá.
No sabremos si reír o llorar.

(Esto es como darse cuenta de la mentira,
Nos vamos al baño preocupados por si hay wifi,
Creer que sí, pero se va la luz y no hay papel.
Nos quedamos sucios unos minutos;
Esperamos un milagro).

Es lo mismo, un imperio no cae en un día,
Se construyó con muchos años
Y lo defenderemos con el mismo empeño.

C. Macci


lunes, 4 de enero de 2016

Ave Fénix

Quise, por mucho, ser el delirio de la bondad; fue una locura.
Y dicha locura me llevó al sufrimiento. No habían días felices,
Y aún no los conozco.
El terror de sentirse cuestionado siempre es mayor que la suerte que se necesita para no serlo.
No hubo éxito en tal empresa. Fui absurdo y derrotado por la codicia.
La bondad también fue derrotada. Pero fueron batallas.
Como ser racional, supe crecer de las ruinas. Ruinas peores que las de Cartago.
Fui un ave fénix. Aún lo soy.
Comprobé que la bondad solo tiene un nivel. Nadie que sea bondadoso, puede serlo más que otro bondadoso.
En contrariedad, la maldad si evoluciona a niveles mayores, hasta matar: Genocidio, xenofobia.
El terrible resultado de esta lucha interna que tuve, fue mayor desolación que la que tuve al inicio.
Ahora, logré ser bondadoso, de bajo perfil, pero aún más cuidadoso.
Cuido mi pisada en cada zona fangosa.
No caigo en la pereza de tomar atajos.
Soy más fuerte. He empezado a recuperar terrenos perdidos en batallas anteriores.
Soy ese Fénix que nunca dejará de existir y surgir de las cenizas.

C. Macci

sábado, 2 de enero de 2016

Ogro

No callo ante las necesidades subversivas del pensamiento.
No las reprimo, me hago y me reinvento a diario,
A veces con cierto sentido de urgencia
Y de repente con desasosiego y delirio.

Como si esto no se acabase algún día.
Salgo del escondite sin miedo pero retorno derrotado.
Sobra decir que las desgracias acarician con cierta arrogancia mis fracasos.

Y aún así salgo al día siguiente,
persistente y necio
Como si todo lo que gira en torno a mi
Fuera entendible y medible
Y trato de manera primitiva de entender
Hasta los vestigios de los deseos más bajos del humano.

En cierta medida, lo logro.
En otras ocasiones solo me transformo en un ogro.

C. Macci



miércoles, 29 de julio de 2015

Escultura

El tiempo es un destello,
Una bella centella lunar
Que describe despacio
Las curvas sempiternas de tu espalda,
Curvas serenas que atormentan
Un cuerpo y una alma vacía.

Con tu escultural figura 
Las perversiones son absolutas y sombrías
Mas los sentimientos infinitos,
Y dan sentido a esta naturaleza humana,
Absurda y carnal.

Basta con verte desnuda para saberme perdido,
Perdido en la tristeza del destino;
Perdido en la inseguridad del sentido;
Perdido entre la lejanía y el "friendzone"

Y aun así, atraído como al imán;
Como un Estúpido de pensamientos,
Sigo escribiéndole a tu figura,
mientras tú me das la espalda,

¡Vaya sin sentido!

C. Macci