jueves, 25 de julio de 2013

Insomnio

La poética historia de la democracia,
Tan sublime ideología,
Ha sido violentada en mi país;
Todo esto es una desgracia.

No tenemos ejército y por eso se aprovechan
Esos lagartos de las curules,
A quienes les dimos el poder
Y que nos han deshonrado.

Estoy harto, ya ni duermo, tengo insomnio,
No por lo que ellos hacen mal o dejaron de hacer,
Sino más bien porque estoy buscando
Una forma de cambiar el rumbo de este país.

Doy fe de que mi pueblo necesita un cambio,
¿Pero como hacerlo sin caer
En el extremismo político de izquierda o derecha?
Esa es la razón de mi insomnio.

Empezaré por la moral. 
Empezaré por enseñar a trabajar a mi pueblo;
Creo que si se puede,
Creo que tenemos potencial.

Esto podría ser un poema,
Más no es más que la explicación de mis dilemas,
Las razones por las que no duermo,
Las insatisfacciones que me causan insomnio.

La razón de todo este desorden social
Es la mezquina avaricia de los que están en el poder.
Pero ya verán, esta vida les cobrará todo.
Este pueblo está por despertar.

No necesitamos ejército para cambiar,
Sólo la voluntad del pueblo,
La mente sana y sensata
Que quiera dejar de ser mediocre.

Quiero gente con insomnio,
Que sea la que gobierne,
Gente inteligente que quiera su tierra,
No solamente esa que piensa en su billetera.

No tengo sueño, tengo insomnio.

C. Macci

lunes, 22 de julio de 2013

Su voz

Es esa frecuencia angelical
Que sale de sus labios
Y vuela por el aire, senoidal,
Para llenar mi espíritu.

Es esa forma tan natural,
Sencilla sin ser simple, única tal vez,
De volverme un completo idiota.
Es ella, es toda ella y su voz.

Y ahí, del otro lado del auricular,
Me besa los sentidos,
Me llena de energía,
Me hace más hombre aún.

Ella y su voz me gobiernan,
Como el timón a la nave,
Me podría guiar por silvestres arrabales,
Sin perderme, sin echarme a las bestias.

Ella y su voz me dan esa fuerza,
Inhumana y lacónica,
De poder amarla y querer cuidarla
Y estar con ella,
Y solemnemente inmortarlizarla 
En estas letras sin tinta.

Es esa voz de las novelas antiguas,
Como la de las hadas o las sirenas,
Es una voz dulce como la miel,
Suave como el algodón...
Lo es porque me hace bien,
Me endulza el alma,
Me hace sonreír...
Es ella y su voz.

C. Macci


AGM.


lunes, 24 de junio de 2013

Cursilerías

Cursilerías de por sí sobran...
Ahí va uno por el mundo
Y tropieza con esas cosas.
¿Cómo no escribirlas para ella?

Siempre que la recuerdo, 
Caigo en cuenta que no tengo rima,
Que ella no se da cuenta
Que este cuerpo vagabundo la ama y estima.
¿Pero qué importa?
Tal vez no viva nunca con ella,
Pero ella sabe que vivo por ella.
Lo sabe. Ella lo sabe.
Por eso repito, ¿qué importan las cursilerías?
Las escribo a diestra y siniestra,
Donde la piense y la abrace
Con estas letras a escondidas.
Esto, pues bien puede ser un tango,
Dejo claro que no hay por qué no amarla
Ni hay un "pero" para olvidarla...
Pero no hay por qué llorarla.
Aunque no me ame, yo la amo.
Aunque no me quiera, por ella vivo.

Sin mayor trama, ni estética,
Lo escribo en versos sin métrica,
Ni rima ni mucho menos tinta,
Pero aquí, así sin avisar siquiera,
Edito los sentimientos que por ella,
Este cuerpo ingrato sufre y disfruta.

Ahí algún día, ella, mi estrella,
Sabrá quien y en qué momento
Pensaba sutilmente en ella,
Sin morderle las orejas
Ni besarla con los pensamientos,
Ella, sabrá quien la leía de lejos
Y la besaba con lírica sin sentido,
Ella, lo sabrá algún día,
Y no lo vera como una cursilería.

C. Macci 

miércoles, 19 de junio de 2013

Ritual

La inspiración de este espacio,
Viene de tu magia sempiterna
Para crear estos versos cual si fueras diosa,
Y convertir mis letras en un altar a tu nombre.

Poder escribir no sería tan fácil
Si tú no estuvieras en esta mente
Que por ti sueña a diario,
Que sin ti llora siempre.

No importa la métrica exacta,
No vale la ortografía estricta,
Si tu imagen no se refleja
En esta pasión mía de hacerte culto.

El ritual que hago
Cuando de ti pienso y escribo, 
¡Oh ritual!
Ni un yanomani podría por ti danzar
Tal cual mis deseos de besarte.

El corazón palpitante,
La lírica sencilla y sin ser hecha libros, aún
Nace de ti y para ti.
A escondidas, entre mis luchas y mis desasosiegos.

Si estas letras tuvieran brazos,
Te abrazarían.
Si estas letras tuvieran labios,
No sólo te besarían sino que también
Te recitarían cuanto sentimiento
En mi inspiras.

Eres mi diosa,
Y este naufragio entre las nubes,
Es un altar a tu nombre,
A tus besos,
Que aunque para mi no son,
Por ti se escriben hechos versos.

C. Macci

domingo, 19 de mayo de 2013

Debilidad

No importa qué tan lejos vaya,
Si no te tengo, no lograría nada.
Mi motivación de ti se alimenta,
Y mi vida de esa motivación toma energía.
Existo a tu merced,
Sometido a la condición de que sin ti nada soy.
¡Qué débil que soy sin ti!
¡Qué débil!

La fuerza que me acompaña,
Tiene tu nombre,
Anida en mis pensamientos,
En mi corazón, en mi haber y mis acciones.
Esa fuerza eres tú,
La que me ignora y me mal entiende,
La que no valora que de ti mi alma se alimente.

¡Qué paradoja!
Sin ti yo muero y tú sin mi vives tranquila.
¡Qué desperdicio esta mi vida!
Ni un tango de Rodolfo Herrera
Describiría esta debilidad.

He de morir sin ti, por ti,
Sin embargo, nunca lo sabrás,
Probablemente ni te importe
O peor aún,
Ni cuenta te darás!

Mi debilidad explota a diario,
Se manifiesta en lágrimas,
En quejidos de niño por las madrugadas,
En ojeras de adulto durante el día.
¡Mi debilidad eres, mi fortaleza alimentas!

C. Macci

viernes, 3 de mayo de 2013

Entre notas y deseos

Alterar la realidad, es fácil.
Un poco de música y pensamientos de ti,
Sólo eso me basta para ser inexistente.
Me la paso en un mundo paralelo,
Cuando eso hago,
Ahí, en mi alcoba, soñándote,
Besándote a escondidas,
Entre las notas y los deseos.
No hay naufragio,
Más bien es un delirio de placer,
Tocarte con mis ideas,
Llevarte en mi sangre recorriendo
Este cuerpo inútil sin ti.
Alterar la realidad es fácil,
Cuando estás en mi mente
Y la música me gobierna.

C. Macci

sábado, 27 de abril de 2013

Gritar

Gritarle al mundo,
Porque sí, ¿por qué no?
Pero gritarle.
Lo malo no es gritar,
Es lo que se grita.
Y está bien...
Hay que hacerlo,
Especialmente cuando te amo,
O cuando recuerdo que me amas.
Hoy, por ejemplo,
En pleno crepúsculo,
Hice el sacrificio minúsculo,
De gritarle al mundo que te quiero.
Fue sencillo,
Porque tú me das esa fuerza.
Quedé afónico, lacónico.
Pero alegre y contento,
Con el corazón satisfecho
Y el alma pegando al techo.

C. Macci

lunes, 8 de abril de 2013

Noche

La aurora centelleante,
Llena de energía y cantos de ave,
Fría y prometedora,
Como la muerte y su hoz.
La madrugada oscura,
Escondiendo lujurias y bandidos,
Viviendo de horas muertas,
De descanso infinito.
Todo lento a su merced.
La noche, misteriosa como siempre.
Digna de múltiples millares de novelas,
Señora milenaria de experiencias.
Esta noche, y su madrugada,
Hasta llegar a la aurora...
¡Qué fría y hermosa manera de amanecer!
Esta noche, lenta y malvada,
No pude dormir,
No pude soñar,
No pude vivir.
Pensé en ti y tus dátiles.
Pensé en un futuro nuestro,
Que no existe...
Al menos no más allá de mis versos.
¡Qué triste calamidad!
Cómo esta bella noche,
De repente caprichosa,
Se vuelve tortura sin ventura.
Lo cierto es,
Te pensé, adrede,
Y te quiero forzar a entrar
En esta mi vida,
Aunque sea hecha versos.

C. Macci

domingo, 31 de marzo de 2013

Sudar

Me irritaba sudar con tanto calor,
Sentir esa pesadez del tiempo,
Desesperar con tan altas temperaturas.
No soportaba sudar.
Era soltero.
Intolerante a las altas temperaturas.
Y un día, entre mi desasosiego,
Desordenadamente te vi.
Supe que eras para mi.
Ese día sudé por ansiedad
De tenerte entre mis brazos,
Sudé entre mis instintivos deseos de amarte.
Y fue entonces, que el pavor al calor
Desapareció, repentinamente.
Y fue olvidado, por completo...
El día que abrazados estuvimos,
Tu calor, tu temperatura,
Tan alta como una mancha de sol,
No me hizo sudar.
No me incomodé...
Más bien, quise estar junto a ti,
Abrazado, sudando amor
En lugar de sudor.
Ese día comprendí,
Que podría sudar otra cosa que no sea sudor.

C. Macci

lunes, 4 de marzo de 2013

Adelante va el joven

Era este cuerpo, tan joven como el universo,
Ingenuo por naturaleza,
Puberto y deseoso de vivir tranquilo,
Fuera de tanta penitencia.
Era un jovenzuelo de baja alcurnia,
De mentón bajo, por su vergüenza,
Por su tormento.
Una visión tenía este cuerpo,
Vivir tranquilo, dormir contento.
Un joven ilusionado,
No por eso que el televisor anuncia,
No por las modas ni el dinero.
Era un joven ilusionado,
Con tener éxito y mucha aventura.
Sin dinero hizo su barca,
Con las uñas coció sus velas,
Y al mar entre olas y arena,
Se lanzó a buscar el deseo de su alma.
Y casi naufraga... Y casi muere...
Pero no era un joven cualquiera.
Y muchos de sus conocidos,
En yates y lanchas navegaban,
Y el con su boca soplaba las velas,
Para echar a andar su barca...
¡Oh joven y qué agallas!

La leyenda dice que este joven,
Cruzó 7 mares y 100 cordilleras,
Inventó las aves mecánicas
Y voló lejos de su nido...
No así, volvió con sustento,
Para su vieja madre y su anciano padre.
El destino no le paga nada,
Lo que tiene lo ganó y se lo gana.
Un joven común,
De las tierras latinoamericanas.
Un joven común,
Con deseos de vencer las montañas.
Digno de ser llamado digno.
Honrado por ser honrado.
Admirado por ser tenaz.
Un joven de tierras latinoamericanas.

C. Macci