Parece una historia constante,
rimbombante;
es sólo una ilusión sin pasión,
más bien, tentación.
Los que tienen mucho, están parados, son pobres...
y los progresados, también los titulados, envían sobres
a las galaxias sin hoyos ni cuellos
y a los orientes sin camellos.
Viven de la renta,
sin venta...
y también sueñan con lo ajeno,
o el negocio de un galeno.
¡Con subterfugios de lo absurdo
ojalá los vagabundos glorifiquen lo sereno!
¡Que los colegas del oriente zurdo
planifiquen su guerra y repartan el veneno!
No habrá glorias ni bemoles
tampoco tuertos ni bastones;
solo perdurará la miseria pueril
entre las ovejs negras del redil.
C. Macci.
No hay comentarios:
Publicar un comentario