lunes, 9 de noviembre de 2009

Sol

Me das luz a diario,
calor y algo de sudor;
tú me haces feliz
al sentir la brisa
bajo tu exposición.

Eres la luminaria reina,
o el astro rey; sin sexo
ni género; eres caliente
y ardiente...paciente.

Sin ti no habría manera de trabajar
y gracias a ti nos damos cuenta
del daño
que al mundo hacemos
cada año;
descubrimos de la mano de Al Gore
el calentamiento Global.

Las aves vuelan bajo tu supervisión
y los árabes hacen oro negro
bajo tus rayos U.V; son tentáculos
sin obstáculos,
sin ambición, más bien, obsesión.

Las varias guerras modernas
así como las conquistas de la Edad Media
dicen que eres viejo, tan viejo que eres testigo ocular
de las sangrientas y estúpidas argucias
en pro de conquistar el poder.

Maestro Sol,
dame alas de águila,
visión de halcón;
fuerza de búfalo y
la paciencia de Gandhi.

Hazme arrodillarme ante ti
no por calor o insolación ,
sino como los mayas
y los aztecas y los incas,
que te adoraron y por ti
ciudades como
Machu Picchu construyeron
con su Mausoleo Real
(aunque algunos digan que no)

Odas vendrán y versos murieron,
pero los aborígenes "latinos"
te hicieron homenajes como hoy día
los católicos; me refiero a la hostia.

Hostia: verdadera invención
del humano y eterna adoración...
un rito que produce luz y se convierte
en la carne del Sol;
un rito quimiluminiscente.

C. Macci

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