Abro las manos que siempre
reclaman tu ausencia -dijo
Celina en su canto de Pandora-
porque me toca vivir con un corazón
herido y una mente atormentada,
vacía y un tanto abusada.
Vale decir que soy triste
per sé natural,
como el viento frío del Chirripó
y las nubes de Santa Elena...
Existo por placeres de dioses ajenos.
Estoy presente en la luna que llora
por un sentimiento de abandono.
Así sueño,
atento al cuento y a la gaita de Asturias.
C. Macci
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