Tengo el alma oscura y atormentada,
tanto que me lleva a un insignificante
punto ciego, donde las decisiones,
las que tomo o no tomé,
son poco relevantes
y muy estresantes.
Ya me cansé de ser infeliz
por decisión, por poner atención
a cosas que nadie ve, nadie siente,
solo yo...
Ya la música no me libera,
y el alcohol no me antoja.
La paz me atormenta,
el alma me duele;
hasta el pelo de las cejas es incómodo.
Estoy verdaderamente triste,
absolutamente desanimado,
mi vida vale lo que un perro
callejero es...
No es por el amor de una mujer,
es por el amor a mí mismo,
por el tuerto egocentrismo
y la soez aberración al sufrimiento,
por decisión de la mente
y debilidad del carácter.
Freund me aconseja,
y yo desanimado estoy;
no me interesa consejo divino,
nada me absuelve del dolor;
harto estoy,
que por eso mis letras son tontas,
inmaduras, insensatas y hasta
suicidas.
Esto... todo esto, es desánimo,
es malacrianza, es necedad.
Todo esto es más que basura,
como el mundo, pero hecho letra.
C. Macci
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