Creo que puedo opinar,
así como me han hecho llorar.
Creo que la vida es básicamente distinta
para todos, aunque sea sólo una opinión más.
La soledad me ayuda a pensar y opinar,
no tan bien como Einstein, pero sí como mi mente lo necesita.
La subjetividad del tiempo,
y lo tísico de la física;
lo intrínseco de lo viejo
que se hunde en los recuerdos...
Todo eso me gusta,
y lo considero vida, y es distinta
para todos aunque sea la misma vida...
Hay opiniones que hieren,
opiniones que tienen poder,
hay dolores que opinan,
y pensamientos sin opinar.
Las opiniones claras y concisas,
son escasas como las sonrisas,
son afables como la amistad
y son puras como la química.
Todo lo que quiero dejar claro
es sólo una opinión,
que opinar es bueno,
pero que es un arte profano y ambiguo
que puede herir, que puede dañar...
no es cualquiera el que opina siempre bien.
C. Macci
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