Sabe a desazón e inconformidad,
Huele a desesperación interna
Se conjuga fuerte en soledad
Y no deja tiempo ni cuerpo sin terna,
Tampoco es natural,
Ni es fácil domar a la ansiedad,
Si es mental
Debe ser tratada, aunque parezca raro
Con mayor control personal
Si no, con un poco de psiquiatría.
Es un mal necesario,
Parece que todos lo padecemos,
Algunos con mayor gravedad
Otros ni saben lo que da,
Mas sin embargo, existimos
Con o sin esta enfermedad,
Que nos hace efímeros
Y nos vuelve humanos,
Que nos saca de quicio
Y nos vuelca hacia la tristeza,
O inclusive, depresiones y rareza.
La odio, a la ansiedad,
Que me mata de a poco
Y me ahoga sin agua, sin aire
Me deja solamente con un donaire
Y una ambición, una razón abstemia,
Ya da igual, me hace mal...
Y la gente que nos rodea,
Sufre sin saberlo,
Ni siquiera podrían entenderlo,
Padecer de esta porquería
Es por ocasiones donoso,
Y en su mayoría doloroso.
C. Macci
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