viernes, 20 de julio de 2012

El ritmo

Empieza el ritmo que corre
Por las venas, acelerado
Sin dejar rastro, nos recorre
De allá para acá, ondulado,
En ondas que entran en una oreja
Y salen sin permiso por la otra,
Dando vida a las personas viejas
Dando energía a los jóvenes.

De repente, absorto, absorbido
Por la música, el viento es leve
Y los detalles de la existencia en el oído,
Están para hacernos ver y leer lo indeleble
Y también criticamos
Y también hablamos
Y también viajamos...

Y de nuevo empieza el ciclo,
Para sumergirnos entre sinfonías
Propias de la humanidad y su cinismo
Que también es alimentado,
Por sus ondas senoidales, del ritmo,
Pero no de la música,
Mas bien el del infame socialismo.

Pero me libera, a mí y a quien quiera,
De estas cosas que nadie espera,
De las ideologías absurdas
De las que me quejo por horas,
Y cuando esto pasa
Creo que es hora de hacer nueva
Música, de hacer mi propio ritmo
Para liberar a quien aún está atado
A la sociedad y vida enajenadas.

No acaba ni cuando está en silencio,
Imposible,
Recordarás que el silencio es música,
Espiritual, real
Y es quien da ritmo al tiempo
Y tiempo al ritmo.
El ritmo no acaba,
Hay que disfrutarlo
Y elevarlo al alma,
Darle libertad y volar junto a su calma
Dentro del pentagrama.

C. Macci

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