Empieza el ritmo que corre
Por las venas, acelerado
Sin dejar rastro, nos recorre
De allá para acá, ondulado,
En ondas que entran en una oreja
Y salen sin permiso por la otra,
Dando vida a las personas viejas
Dando energía a los jóvenes.
De repente, absorto, absorbido
Por la música, el viento es leve
Y los detalles de la existencia en el oído,
Están para hacernos ver y leer lo indeleble
Y también criticamos
Y también hablamos
Y también viajamos...
Y de nuevo empieza el ciclo,
Para sumergirnos entre sinfonías
Propias de la humanidad y su cinismo
Que también es alimentado,
Por sus ondas senoidales, del ritmo,
Pero no de la música,
Mas bien el del infame socialismo.
Pero me libera, a mí y a quien quiera,
De estas cosas que nadie espera,
De las ideologías absurdas
De las que me quejo por horas,
Y cuando esto pasa
Creo que es hora de hacer nueva
Música, de hacer mi propio ritmo
Para liberar a quien aún está atado
A la sociedad y vida enajenadas.
No acaba ni cuando está en silencio,
Imposible,
Recordarás que el silencio es música,
Espiritual, real
Y es quien da ritmo al tiempo
Y tiempo al ritmo.
El ritmo no acaba,
Hay que disfrutarlo
Y elevarlo al alma,
Darle libertad y volar junto a su calma
Dentro del pentagrama.
C. Macci
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