Las heridas del alma
No se borran, nunca
No dejan soñar con calma,
Y van llevando recuerdos
De aquí para allá
Como el viento a las hojas secas...
Y luego de mucho tiempo,
Cicatrizan, mas siempre duelen,
Y al verlas o tocarlas,
Las fricciones del alma
La piel erizan,
El corazón torturan,
Con imágenes y recuerdos.
No vale quejarse,
No vale pedir ayuda,
Porque nunca desaparecen
Mas debemos aprender
A convivir con ellas.
C. Macci
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