sábado, 27 de abril de 2013

Gritar

Gritarle al mundo,
Porque sí, ¿por qué no?
Pero gritarle.
Lo malo no es gritar,
Es lo que se grita.
Y está bien...
Hay que hacerlo,
Especialmente cuando te amo,
O cuando recuerdo que me amas.
Hoy, por ejemplo,
En pleno crepúsculo,
Hice el sacrificio minúsculo,
De gritarle al mundo que te quiero.
Fue sencillo,
Porque tú me das esa fuerza.
Quedé afónico, lacónico.
Pero alegre y contento,
Con el corazón satisfecho
Y el alma pegando al techo.

C. Macci

lunes, 8 de abril de 2013

Noche

La aurora centelleante,
Llena de energía y cantos de ave,
Fría y prometedora,
Como la muerte y su hoz.
La madrugada oscura,
Escondiendo lujurias y bandidos,
Viviendo de horas muertas,
De descanso infinito.
Todo lento a su merced.
La noche, misteriosa como siempre.
Digna de múltiples millares de novelas,
Señora milenaria de experiencias.
Esta noche, y su madrugada,
Hasta llegar a la aurora...
¡Qué fría y hermosa manera de amanecer!
Esta noche, lenta y malvada,
No pude dormir,
No pude soñar,
No pude vivir.
Pensé en ti y tus dátiles.
Pensé en un futuro nuestro,
Que no existe...
Al menos no más allá de mis versos.
¡Qué triste calamidad!
Cómo esta bella noche,
De repente caprichosa,
Se vuelve tortura sin ventura.
Lo cierto es,
Te pensé, adrede,
Y te quiero forzar a entrar
En esta mi vida,
Aunque sea hecha versos.

C. Macci

domingo, 31 de marzo de 2013

Sudar

Me irritaba sudar con tanto calor,
Sentir esa pesadez del tiempo,
Desesperar con tan altas temperaturas.
No soportaba sudar.
Era soltero.
Intolerante a las altas temperaturas.
Y un día, entre mi desasosiego,
Desordenadamente te vi.
Supe que eras para mi.
Ese día sudé por ansiedad
De tenerte entre mis brazos,
Sudé entre mis instintivos deseos de amarte.
Y fue entonces, que el pavor al calor
Desapareció, repentinamente.
Y fue olvidado, por completo...
El día que abrazados estuvimos,
Tu calor, tu temperatura,
Tan alta como una mancha de sol,
No me hizo sudar.
No me incomodé...
Más bien, quise estar junto a ti,
Abrazado, sudando amor
En lugar de sudor.
Ese día comprendí,
Que podría sudar otra cosa que no sea sudor.

C. Macci

lunes, 4 de marzo de 2013

Adelante va el joven

Era este cuerpo, tan joven como el universo,
Ingenuo por naturaleza,
Puberto y deseoso de vivir tranquilo,
Fuera de tanta penitencia.
Era un jovenzuelo de baja alcurnia,
De mentón bajo, por su vergüenza,
Por su tormento.
Una visión tenía este cuerpo,
Vivir tranquilo, dormir contento.
Un joven ilusionado,
No por eso que el televisor anuncia,
No por las modas ni el dinero.
Era un joven ilusionado,
Con tener éxito y mucha aventura.
Sin dinero hizo su barca,
Con las uñas coció sus velas,
Y al mar entre olas y arena,
Se lanzó a buscar el deseo de su alma.
Y casi naufraga... Y casi muere...
Pero no era un joven cualquiera.
Y muchos de sus conocidos,
En yates y lanchas navegaban,
Y el con su boca soplaba las velas,
Para echar a andar su barca...
¡Oh joven y qué agallas!

La leyenda dice que este joven,
Cruzó 7 mares y 100 cordilleras,
Inventó las aves mecánicas
Y voló lejos de su nido...
No así, volvió con sustento,
Para su vieja madre y su anciano padre.
El destino no le paga nada,
Lo que tiene lo ganó y se lo gana.
Un joven común,
De las tierras latinoamericanas.
Un joven común,
Con deseos de vencer las montañas.
Digno de ser llamado digno.
Honrado por ser honrado.
Admirado por ser tenaz.
Un joven de tierras latinoamericanas.

C. Macci

martes, 26 de febrero de 2013

Te quiero

No puedo dormir sin antes pensarte,
Porque es imposible vivir sin desearte.
Tampoco puedo dormir sin lamentarme
De la mafia política, de los verdes, de los rojos.
Impasible es estar, cuando de dinero pienso,
Solamente analizo la miseria
y escándalos financieros de este terruño nuestro.
Difícil amar cuando en la acera hay tanta violencia.
Impensado sería, resolver la burocracia
Y lograr un beso tuyo como premio.
Eres complicada amor mío,
Tanto como la política y los sonetos,
Sin embargo te pienso,
Antes de dormirme,
A diario, igual que a mis sufrimientos
Por esta patria desangrada
Por los "drácula" y la curia venenosa.
Te quiero, tanto como mis deseos
De ver este mi país hecho un tesoro.
Te quiero, te pienso.

C. Macci

sábado, 23 de febrero de 2013

Tiempo

El tiempo parece ser tortura,
Cuando pareciera ser que no pasa,
O cuando pasa y no se avanza.
También duele cuando no estás aquí.

Duelo el tiempo que mis ojos no te ven,
Duele cuando mi piel no te siente.
Los minutos se tornan agujas,
Clavadas en mis pensamientos, de ti.

El tiempo que pasa, duele.
Y a veces mata.
El tiempo es también una tortura
Igual que los recuerdos.

C. Macci

domingo, 17 de febrero de 2013

Musa de los vientos

Como ese ruido
En la frecuencia normal del silencio,
Una distracción cíclica,
Un pecado en el pensamiento,
Así eres.

Estás en cada sueño,
De esos de ingenuidad adolescente,
Siempre incandescentes,
Dignos de ser recordados,
Así eres.

En los momentos de ocio y sabiduría,
También estás.
A veces con mucha fuerza,
En otras con mucho cuidado,
Así te apareces en mis sueños.

Vienes de repente,
Sin pedir permiso, haciendo uso
De quien eres dueña,
De este esclavo de tu existencia.
Y no te vas...

Tienes un terreno, un oasis
En quien sembrar tus malos pensamientos,
Eres la musa de los vientos
Que te traen en sus recuerdos.

Así eres...

C. Macci


domingo, 27 de enero de 2013

Terrífico

Terrífico es enamorarse,
De atrás para adelante,
De la belleza externa
De las sonrisas falsas.
Temible es la puñalada
En la espalda,
Como cuando se camina de noche,
A oscuras,
En cualesquiera capital.
Sin deseos de hacerlo,
Sin opción de elegirlo.
La inseguridad de la falsa persona,
La incertidumbre de su lengua venenosa.
No es grata; no lo es.
Terrífico es ser traicionado.
Peor si la traición es a ciegas,
Y la daga es clavada justo al corazón.
El amor y sus enseres...
Que entre traiciones y sonrisas
Empalaga los paladares
Y sacrifica las parejas...

Terrífico: el amor.

C. Macci

miércoles, 23 de enero de 2013

Oasis

Tanta pasión se acaba,
De lejos, o por desilusión.
Y deja tras sí la herida,
Que no se cura sin tiempo.
Y vienen días difíciles,
Mente débil y desilusionada.
De repente, casi entre la nada,
Tú, como el frío de invierno,
Avisando tu llegada,
Lentamente.
Y anonadado, me pregunto:
¿Acaso es cierta esta irrealidad?
No lo creo.
No me es comprensible
Verte llegar,
Con tus sonrisas
Y las bondades del invierno,
Que hacen que florezcan
Los sentimientos.
Y de repente me pregunto:
¿Lo sabrá?
Pasa el tiempo,
La herida sana y el corazón
Se ensancha para retar al mundo,
Y esquiva al cupido.
Y vive desprevenido,
Hasta que tú,
Como ángel del cielo,
Le da vida a mis florecillas,
Con tu sonrisa hecha lluvia.
Hasta que la pasión silvestre,
Nace con tus miradas,
Crece con tus besos,
Se reproduce con tus caricias.
Pasión herida,
Pasión dolida,
No obstante, deseada.
Tú y tus lluvias de invierno,
Mojando las áridas tierras
De este tu siervo,
Con un corazón desierto,
En el que tus lluvias se convierten
Cual si fueran sonrisas,
En un oasis, de alegría.

C. Macci

lunes, 31 de diciembre de 2012

Luna y guacamayas

Esa pureza en tu sonrisa,
El miedo que percibo en tu rostro,
Miedo de quererme y enamorarte,
Todos esos besos que no me has dado,
Los versos que de este libro no has leído.
Todas esas estrategias para evitarme...
Todo eso es lo que me gusta de ti.

Hay lunas que has dejado de ver
Por dejar de pensar en mi,
Lo sé porque la Luna Llena me lo dice;
Cuando es nueva se acerca a mi,
Me habla en silencio y me alienta.
Me dice:
«Sigue intentando, ella te ama.
Sigue porque sólo quiere ver tu creatividad;
Desea contigo estar,
Sin embargo debes ganarle a sus temores»

Luego, entre los reflejos del agua,
La luna desaparece y empieza a crecer,
Tal cual mi deseo de contigo vivir,
"Forever and ever"
Como sí fuéramos guacamayas,
Sempiternas parejas
Que una a otra se entregan,
Sufren y luchan ambas por sus vidas.
Así deseo contigo estar.
Luchar.
Ser.
Existir.

Cree en esta alma solitaria,
No te confundas con mis locuras.
Soy tal cual soy.
Soy esa guacamaya que aún te busca,
En el bosque de almendros
Que solos y eternos,
Son testigos al igual que la Luna,
De este dolor por amor.
Oh si, la oscuridad del bosque,
La soledad del viento,
Entre las hojas y troncos...
Todo esto que me rodea,
Piensa que nos queremos.
Que juntos estaremos.
Eso piensan.

Todo lo que evitas hacer,
Todo eso que por mi ignoras,
Es lo que más me gusta de ti.
Me gusta tu inseguridad por quererme,
Me gusta, porque sé que no me quieres;
Me amas.
Se que eres mi guacamaya.

C. Macci