lunes, 28 de febrero de 2011

Como la mala hierba

Somos como la mala hierba,
que crece sin parar,
que vive sin mostrar más que su color,
sin dejar rastro de sus concupiscencias.

Existimos expuestos a las inclemencias
del tiempo, del agua, del viento,
nos morimos con el fuego,
caemos rumbo al infierno con tan sólo una chispa...
pero volvemos a crecer...

Crecemos como lo que somos,
que nunca muere, mala hierba,
eso somos,
crecemos en cualquier terreno,
árido, seco, quemado: abundamos.

Y vivimos egoístamente,
queremos todo el espacio,
toda la tierra, ahogamos nuestros vecinos,
matamos a los parásitos,
damos vida a las cucarachas
y escondite a los roedores.

Somos guaridas para las víboras,
somos alimento de las bestias,
somos la mala hierba
que mata lo bueno, que mata el alimento.

Viene el jornalero, que se gana la vida,
y nos riega su veneno, que nos quita el color,
nos arrancan de raíz, pero tan malos somos,
que dejamos semilla viva para la siguiente generación.

Somos la mala hierba,
de este mundo sagrado,
somos los que matamos
el alimento y matamos los soldados
porque no vivimos de la tierra,
vivimos del poder.

Somos como la mala hierba,
que en su haber se exacerba
para matar vecinos por doquier
para dominar a más débil
y herir la piel del niño sin poder.

C. Macci

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