Tu mirada, tú,
perdida en el horizonte,
soñada, deseada por el silencio,
retratada, perdida en el recuerdo,
hace mella, en las cosas que pienso
en la velocidad con que palpita el corazón
hace mella, en el destino que se forja,
en mi vida, sin saberlo...
Existen sueños, mentes apagadas
Existen noches perdidas y días ignorados
Torturas existen, pasiones de teatro
libros antiguos, profetas y mártires,
ideas locas y locuras con ideas,
Existen mujeres, múltiples e infinitas
Existen sueños, bellos y olvidados,
Colochos he visto, lacios he tocado,
quesos he comido y hay vinos catados,
he visto uvas del Mediterráneo,
besos del angustiado...
Existen tus besos también,
esos que mis labios no han probado,
y tal vez no probarán.
Existen tus pensamientos,
de mí, de mis cartas electrónicas,
de este verso sin memoria,
de este sueño, casi obsesión
de ser más de ti, que lo que ahora soy.
Aún escribo y leo,
aún estoy vivo
y dentro de muy pronto,
longevo,
pero siempre seré sincero,
siempre tendré en mi mente
tu recuerdo, tu irremediable
imagen, tu perfecta atracción.
Y aunque sólo tú sabes
que por ti escribo frases,
y aunque sólo tú sabes
que por ti traje música de mis viajes
no serás sólo tú quien sepa,
que este verso es por ti,
que es por tu belleza...
Tu piel en la fotografía,
tu espejo en la tecnología,
colgando, mostrándose cual ave en el cielo,
así eres para mí,
inevitablemente un detalle,
sí, un detalle que siempre observo,
de lejos, tan cerca,
con ansias, sin correspondencia.
C. Macci
Estas letras, son parte de mi forma excéntrica de ver el mundo y de la manera como se hunde mi barcaza en las experiencias de vida. Carlos Macci.
lunes, 9 de mayo de 2011
domingo, 1 de mayo de 2011
Cortos
Son ideas, versos nocturnos, pensamientos de ti, que anoto religiosamente en mi mente, o en mi procesador de datos o en un mensaje de texto en mi celular... Lo importante es que son por ti.
Corto 1
Quiero entrar mas allá que de tu ventana,
entrar en tus recuerdos,
quedarme en tu mente,
anidar en tu corazón.
Quiero ser ese punto positivo en tu vida,
y que tú le des acción a la mía.
Corto 2
Me encanta tu sonrisa,
tu mirada coqueta,
tu voz suave y dulce...
Me emociono si te veo,
mi vida se estremece con tu calor,
soy yo, sí, soy yo
cuando contigo hablo,
cuando de ti sé algo.
Corto 3
Mi corazón te necesita,
como Pink Floyd necesita la tristeza
para hacer sus canciones,
como yo necesito sus canciones para ser feliz.
Mi corazón te necesita
como los pulmones oxígeno para dar vida.
Mi corazón te necesita como el crío a la madre;
te necesito para poder existir,
para poder escribir,
para vivir un día a la vez.
Corto 4
Tu imagen, tú,
todo eso que eres y que no sabes,
me gobierna con fuerza
de adentro hacia afuera,
del corazón hacia la mente.
Por ti recito inconsciente
cuando tu retrato observo:
"Eres mi bella, mi dulce dueña"
Sí, eres mi dueña,
mi dulce desvelo,
eres mis festejos y mis éxitos...
Eso eres: Lo que no sabes que me pasa.
Corto 5
Soy simplemente un loco,
o tal vez un letrado
con el corazón herido, sí,
o flagelado, sí,
o alterado...
Alterado por un destello
infinito de belleza
que tú tienes y que me afecta
en contra de tu voluntad
...y de la mía.
Me veo sometido
todas las noches
a la necesidad casi infame
de pensar en ti,
para dormir tranquilo
y ser de a poco feliz.
C. Macci
Corto 1
Quiero entrar mas allá que de tu ventana,
entrar en tus recuerdos,
quedarme en tu mente,
anidar en tu corazón.
Quiero ser ese punto positivo en tu vida,
y que tú le des acción a la mía.
Corto 2
Me encanta tu sonrisa,
tu mirada coqueta,
tu voz suave y dulce...
Me emociono si te veo,
mi vida se estremece con tu calor,
soy yo, sí, soy yo
cuando contigo hablo,
cuando de ti sé algo.
Corto 3
Mi corazón te necesita,
como Pink Floyd necesita la tristeza
para hacer sus canciones,
como yo necesito sus canciones para ser feliz.
Mi corazón te necesita
como los pulmones oxígeno para dar vida.
Mi corazón te necesita como el crío a la madre;
te necesito para poder existir,
para poder escribir,
para vivir un día a la vez.
Corto 4
Tu imagen, tú,
todo eso que eres y que no sabes,
me gobierna con fuerza
de adentro hacia afuera,
del corazón hacia la mente.
Por ti recito inconsciente
cuando tu retrato observo:
"Eres mi bella, mi dulce dueña"
Sí, eres mi dueña,
mi dulce desvelo,
eres mis festejos y mis éxitos...
Eso eres: Lo que no sabes que me pasa.
Corto 5
Soy simplemente un loco,
o tal vez un letrado
con el corazón herido, sí,
o flagelado, sí,
o alterado...
Alterado por un destello
infinito de belleza
que tú tienes y que me afecta
en contra de tu voluntad
...y de la mía.
Me veo sometido
todas las noches
a la necesidad casi infame
de pensar en ti,
para dormir tranquilo
y ser de a poco feliz.
C. Macci
Marcando el paso
Caminando despacio,
entre la gente de la avenida,
marcando el paso,
sosteniendo la historia con el bastón,
así anda el viejo.
Esquiva con la destreza de la experiencia,
la soledad, la tristeza,
evade hábilmente con su lentitud,
las múltiples agresiones de sus hijos,
y de los hijos de sus hijos.
El anciano, que mentalmente es fuerte,
apenas logra caminar entre la gente,
apenas sabe qué es la tecnología,
sin ni siquiera saber cómo encender el TV;
está lejos de ser parte del mundo real.
Sigue caminando, sin conocimientos,
sin olvidar los boleros y la revolución del 49,
sin olvidar al amor, la ética, el respeto.
El viejo sabe vivir mejor que los demás,
su vida es buscar alimento para seguir viviendo.
No se preocupa por el conocimiento,
de por sí, ya lo tiene todo.
Ya sabe que el humano es el peor de todos,
sí, de todos los seres vivos.
Los ha visto matarse por poder; siempre es por poder.
También sabe que lo que se desea,
no existe si no se hace el esfuerzo por alcanzarlo.
Él ya ha vivido mucho, aprendió a querer la Tierra,
aprendió a vivir de ella, a comer de sus frutos,
a beber leche del ganado que crió.
Ahora, que fue abandonado por sus críos,
por su manada, que huyó de su cárcel que llaman asilo,
ahora que está marcando el paso con el bastón,
entiende la vida y sabe que le queda poco por vivir.
Sabe además que no hay política honesta.
El viejo camina por la avenida,
va rumbo a lo desconocido por los jóvenes,
y justo al lugar esperado por los viejos,
va justo al fin de sus días,
insatisfecho con el mundo desordenado del siglo XXI.
Mira con sabiduría a los sabios de saco y corbata,
mira con sus años y canas a las faldas cortas,
analiza cada flor vendida en las calles,
visualiza el clima, visualiza el futuro;
prefiere morir huyendo con hambre y frío
que encarcelado con abrigo y tristeza.
C. Macci
entre la gente de la avenida,
marcando el paso,
sosteniendo la historia con el bastón,
así anda el viejo.
Esquiva con la destreza de la experiencia,
la soledad, la tristeza,
evade hábilmente con su lentitud,
las múltiples agresiones de sus hijos,
y de los hijos de sus hijos.
El anciano, que mentalmente es fuerte,
apenas logra caminar entre la gente,
apenas sabe qué es la tecnología,
sin ni siquiera saber cómo encender el TV;
está lejos de ser parte del mundo real.
Sigue caminando, sin conocimientos,
sin olvidar los boleros y la revolución del 49,
sin olvidar al amor, la ética, el respeto.
El viejo sabe vivir mejor que los demás,
su vida es buscar alimento para seguir viviendo.
No se preocupa por el conocimiento,
de por sí, ya lo tiene todo.
Ya sabe que el humano es el peor de todos,
sí, de todos los seres vivos.
Los ha visto matarse por poder; siempre es por poder.
También sabe que lo que se desea,
no existe si no se hace el esfuerzo por alcanzarlo.
Él ya ha vivido mucho, aprendió a querer la Tierra,
aprendió a vivir de ella, a comer de sus frutos,
a beber leche del ganado que crió.
Ahora, que fue abandonado por sus críos,
por su manada, que huyó de su cárcel que llaman asilo,
ahora que está marcando el paso con el bastón,
entiende la vida y sabe que le queda poco por vivir.
Sabe además que no hay política honesta.
El viejo camina por la avenida,
va rumbo a lo desconocido por los jóvenes,
y justo al lugar esperado por los viejos,
va justo al fin de sus días,
insatisfecho con el mundo desordenado del siglo XXI.
Mira con sabiduría a los sabios de saco y corbata,
mira con sus años y canas a las faldas cortas,
analiza cada flor vendida en las calles,
visualiza el clima, visualiza el futuro;
prefiere morir huyendo con hambre y frío
que encarcelado con abrigo y tristeza.
C. Macci
domingo, 10 de abril de 2011
Mirada mortal
La topé en una avenida,
justo andaba de la mano de otro,
pero esos ojos asesinos
no descansan; lo noté ipso facto.
Me causó la sensación
que generan esas miradas traidoras,
miradas de deseo perverso,
mirada de Sodoma y Gomorra.
Fue sabrosa, penetrante,
cortante como la daga,
caliente como el hielo,
milagrosa como el agua bendita.
Decidí devolver la desfachatez
con la que fue arrinconado por esos ojos,
y profundamente entendí la necesidad
de esos ojos verdes que me difuminaron a cambio de placer.
Al final del día,
descubrí que cometí el error de verla justo a los ojos;
esa nena tenía una mirada mortal
que envenenó mis adentros con malicia y lascivia.
La tengo presente en mis ojos,
tatuada en mi recuerdo fotográfico,
contrasta con mis sentimientos,
huele exactamente a lo que no me gusta.
Es una mirada mortal,
terrible y locamente lasciva,
es una mirada loca,
tiene la facultad de enredar sin hablar: de lejos.
C. Macci
justo andaba de la mano de otro,
pero esos ojos asesinos
no descansan; lo noté ipso facto.
Me causó la sensación
que generan esas miradas traidoras,
miradas de deseo perverso,
mirada de Sodoma y Gomorra.
Fue sabrosa, penetrante,
cortante como la daga,
caliente como el hielo,
milagrosa como el agua bendita.
Decidí devolver la desfachatez
con la que fue arrinconado por esos ojos,
y profundamente entendí la necesidad
de esos ojos verdes que me difuminaron a cambio de placer.
Al final del día,
descubrí que cometí el error de verla justo a los ojos;
esa nena tenía una mirada mortal
que envenenó mis adentros con malicia y lascivia.
La tengo presente en mis ojos,
tatuada en mi recuerdo fotográfico,
contrasta con mis sentimientos,
huele exactamente a lo que no me gusta.
Es una mirada mortal,
terrible y locamente lasciva,
es una mirada loca,
tiene la facultad de enredar sin hablar: de lejos.
C. Macci
viernes, 8 de abril de 2011
Vestigio
Si tan sólo existiera la verdad absoluta,
sería absolutamente cierto que me haces falta,
como el aire para respirar...
Si fuera sencillo entender las matemáticas,
sencillamente podría describirte con una ecuación
y luego ser triste, o bohemio,
y para no terminar ahogado en mis pensamientos,
escribiría un libro de ti, para ti,
después que la madrugada ha terminado,
y que la música del antro es incómoda para el sueño...
Podría convertirme en whisky embotellado,
o en un vino añejado de receta italiana...
podría soñar despierto como un presidente,
podría ser cerveza y agua,
sería un cielo azul contrastado con las montañas de la "Mata",
sería natural y puro como el aire salvaje...
Podría ser cualquier cosa, cualquier persona,
melancólico o entusiasta,
ansioso o frío,
pero no sería un humano,
si tu recuerdo y tus imágenes en mi memoria
no existieran...
Sería cualquier cosa, pero no más que
música sin sentido
o un clima alterado,
no sería más que un vestigio.
C. Macci
sería absolutamente cierto que me haces falta,
como el aire para respirar...
Si fuera sencillo entender las matemáticas,
sencillamente podría describirte con una ecuación
y luego ser triste, o bohemio,
y para no terminar ahogado en mis pensamientos,
escribiría un libro de ti, para ti,
después que la madrugada ha terminado,
y que la música del antro es incómoda para el sueño...
Podría convertirme en whisky embotellado,
o en un vino añejado de receta italiana...
podría soñar despierto como un presidente,
podría ser cerveza y agua,
sería un cielo azul contrastado con las montañas de la "Mata",
sería natural y puro como el aire salvaje...
Podría ser cualquier cosa, cualquier persona,
melancólico o entusiasta,
ansioso o frío,
pero no sería un humano,
si tu recuerdo y tus imágenes en mi memoria
no existieran...
Sería cualquier cosa, pero no más que
música sin sentido
o un clima alterado,
no sería más que un vestigio.
C. Macci
domingo, 27 de marzo de 2011
Colochos
Cada uno que se ondea en el aire,
cada uno de esos negros y abundantes colochos,
me vuelven loco, sin conocerlos siquiera,
pero simplemente sé que me dan vida.
Hacen estragos en mis recuerdos,
hacen historias, sueños, ilusiones,
me llevan de aquí para allá
por el aire, sin tener alas...
Me gustan, como tú,
me encantan, como tú,
pero más aún cuando sé
que tienen un aroma exquisito, como tú.
Quisiera poder sentirlos en mis labios,
y disfrutar su olor a néctar,
cual si fuera yo una avispa en una flor,
o un colibrí en una dulce fruta.
Si me pudieras ver con detalle,
como yo admiro tu pelo ondulado,
como las mujeres envidian tu cabellera,
si me pudieras ver, yo te daría más que halagos:
te daría entendimiento, cariño y sosiego: apego.
Ahí estarán en la telaraña, colgados tus colochos,
para yo verlos cuando me sienta triste,
para ser feliz cuando esté sólo y...
para ilusionarme en cada momento al combinarlos con tu sonrisa.
Sé que estarán ahí y que no me olvidarás,
en cada pintura, en cada escultura,
recordarás que tus colochos,
abundantes y negros como el cielo,
me hacen felizmente escribir para ti.
Sé que no sé lo que el arte es, sin pensamiento,
sé que la vida es arte y el arte entendimiento,
y también sé que tú y tus colochos,
me atraen por la ventana que siempre tengo enfrente.
Aquí estaré viéndote desde mi ventana,
gozando tus dátiles, tus imágenes inolvidables,
tu sonrisa que tanto adorna tus colochos,
tu tez blanca y pura como el oro.
Aquí estaré, por si deseas entrar en esta soledad
que me apacigua las emociones,
que las exacerba si te veo pasar por mi ventana,
enredada en la telaraña, feliz, sonriente, alegre.
Aquí estaré admirando por siempre tus colochos...
C. Macci
cada uno de esos negros y abundantes colochos,
me vuelven loco, sin conocerlos siquiera,
pero simplemente sé que me dan vida.
Hacen estragos en mis recuerdos,
hacen historias, sueños, ilusiones,
me llevan de aquí para allá
por el aire, sin tener alas...
Me gustan, como tú,
me encantan, como tú,
pero más aún cuando sé
que tienen un aroma exquisito, como tú.
Quisiera poder sentirlos en mis labios,
y disfrutar su olor a néctar,
cual si fuera yo una avispa en una flor,
o un colibrí en una dulce fruta.
Si me pudieras ver con detalle,
como yo admiro tu pelo ondulado,
como las mujeres envidian tu cabellera,
si me pudieras ver, yo te daría más que halagos:
te daría entendimiento, cariño y sosiego: apego.
Ahí estarán en la telaraña, colgados tus colochos,
para yo verlos cuando me sienta triste,
para ser feliz cuando esté sólo y...
para ilusionarme en cada momento al combinarlos con tu sonrisa.
Sé que estarán ahí y que no me olvidarás,
en cada pintura, en cada escultura,
recordarás que tus colochos,
abundantes y negros como el cielo,
me hacen felizmente escribir para ti.
Sé que no sé lo que el arte es, sin pensamiento,
sé que la vida es arte y el arte entendimiento,
y también sé que tú y tus colochos,
me atraen por la ventana que siempre tengo enfrente.
Aquí estaré viéndote desde mi ventana,
gozando tus dátiles, tus imágenes inolvidables,
tu sonrisa que tanto adorna tus colochos,
tu tez blanca y pura como el oro.
Aquí estaré, por si deseas entrar en esta soledad
que me apacigua las emociones,
que las exacerba si te veo pasar por mi ventana,
enredada en la telaraña, feliz, sonriente, alegre.
Aquí estaré admirando por siempre tus colochos...
C. Macci
sábado, 26 de marzo de 2011
Descargo #3
Así querías estar, y así estarás.
La sensación de infelicidad que esto genera,
la desazón del despecho
y por supuesto tu actuar, todo es anormal como yo.
Huí por placer, porque quería soñar,
y volé a causa de tus redes,
supe lo que se siente sentir,
pero no supe, ni sé aún enfrentar mis sentimientos.
Las banalidades, las presiones y el estrés,
todo se volvió ansiedad,
y hoy, ansioso de casualidad,
estoy raro, como siempre, soñando lo innecesario.
Me gusta creer que caíste en el engaño,
que disfruté mientras disfrutabas.
Supe dar el consejo y lo aprendiste,
y como ser humano, por primera vez
no me quedé sin ese consejo.
Aprendí a valorar lo que vale la pena,
aprendí a odiar al que se debe odiar,
entendí mis fracaso, conocí a Edipo,
y por supuesto, me dejé acompañar por Murphy y su ley.
La desazón siempre viene en cada cosa que hacemos,
positiva o no, las cosas salen del destino que crea la vida,
y para crear vida se necesita amor,
y yo no tengo amor, pero lo hice...
y yo no tendré amor, pero lo conocí.
No es nada profundo e inenarrable,
no es nada fuera de lo normal,
solamente soy yo, y lloré y me desahogué...
y si no me entiendes, no me importa,
y si no me entiendes, siempre estuve bien,
...siempre lo estaré.
C. Macci
La sensación de infelicidad que esto genera,
la desazón del despecho
y por supuesto tu actuar, todo es anormal como yo.
Huí por placer, porque quería soñar,
y volé a causa de tus redes,
supe lo que se siente sentir,
pero no supe, ni sé aún enfrentar mis sentimientos.
Las banalidades, las presiones y el estrés,
todo se volvió ansiedad,
y hoy, ansioso de casualidad,
estoy raro, como siempre, soñando lo innecesario.
Me gusta creer que caíste en el engaño,
que disfruté mientras disfrutabas.
Supe dar el consejo y lo aprendiste,
y como ser humano, por primera vez
no me quedé sin ese consejo.
Aprendí a valorar lo que vale la pena,
aprendí a odiar al que se debe odiar,
entendí mis fracaso, conocí a Edipo,
y por supuesto, me dejé acompañar por Murphy y su ley.
La desazón siempre viene en cada cosa que hacemos,
positiva o no, las cosas salen del destino que crea la vida,
y para crear vida se necesita amor,
y yo no tengo amor, pero lo hice...
y yo no tendré amor, pero lo conocí.
No es nada profundo e inenarrable,
no es nada fuera de lo normal,
solamente soy yo, y lloré y me desahogué...
y si no me entiendes, no me importa,
y si no me entiendes, siempre estuve bien,
...siempre lo estaré.
C. Macci
domingo, 13 de marzo de 2011
Soñadores
Soñador como el viento
que sueña con llegar a algún lugar.
Soñador como un héroe,
que sin serlo ya en su sueño lo era.
Soñador como el pecado,
que quiere estar en cada corazón.
Soñador sin remedio,
como todo pobre sin amor.
Soñador y fugitivo,
como el que escapa de prisión.
Soñador sin aliento,
el mismo ladrón que corre sin parar.
Soñador de los ancestros,
el que nace para ser la realización de un viejo.
Soñador sencillo,
el que sueña por las noches durmiendo en calzoncillos.
Soñador sin pasión,
que la busca y no la tiene.
Soñador sin sueños
que trabaja solamente para comer.
Soñador realizado,
el que cumplido un sueño, vuelve a soñar.
C. Macci
que sueña con llegar a algún lugar.
Soñador como un héroe,
que sin serlo ya en su sueño lo era.
Soñador como el pecado,
que quiere estar en cada corazón.
Soñador sin remedio,
como todo pobre sin amor.
Soñador y fugitivo,
como el que escapa de prisión.
Soñador sin aliento,
el mismo ladrón que corre sin parar.
Soñador de los ancestros,
el que nace para ser la realización de un viejo.
Soñador sencillo,
el que sueña por las noches durmiendo en calzoncillos.
Soñador sin pasión,
que la busca y no la tiene.
Soñador sin sueños
que trabaja solamente para comer.
Soñador realizado,
el que cumplido un sueño, vuelve a soñar.
C. Macci
sábado, 12 de marzo de 2011
Bloqueado
Bloqueado mentalmente: solo pienso en ti.
Todas las noches, todos los días, todas las poesías...
sólo pienso en ti.
C. Macci
Todas las noches, todos los días, todas las poesías...
sólo pienso en ti.
C. Macci
domingo, 6 de marzo de 2011
Opinar
Creo que puedo opinar,
así como me han hecho llorar.
Creo que la vida es básicamente distinta
para todos, aunque sea sólo una opinión más.
La soledad me ayuda a pensar y opinar,
no tan bien como Einstein, pero sí como mi mente lo necesita.
La subjetividad del tiempo,
y lo tísico de la física;
lo intrínseco de lo viejo
que se hunde en los recuerdos...
Todo eso me gusta,
y lo considero vida, y es distinta
para todos aunque sea la misma vida...
Hay opiniones que hieren,
opiniones que tienen poder,
hay dolores que opinan,
y pensamientos sin opinar.
Las opiniones claras y concisas,
son escasas como las sonrisas,
son afables como la amistad
y son puras como la química.
Todo lo que quiero dejar claro
es sólo una opinión,
que opinar es bueno,
pero que es un arte profano y ambiguo
que puede herir, que puede dañar...
no es cualquiera el que opina siempre bien.
C. Macci
así como me han hecho llorar.
Creo que la vida es básicamente distinta
para todos, aunque sea sólo una opinión más.
La soledad me ayuda a pensar y opinar,
no tan bien como Einstein, pero sí como mi mente lo necesita.
La subjetividad del tiempo,
y lo tísico de la física;
lo intrínseco de lo viejo
que se hunde en los recuerdos...
Todo eso me gusta,
y lo considero vida, y es distinta
para todos aunque sea la misma vida...
Hay opiniones que hieren,
opiniones que tienen poder,
hay dolores que opinan,
y pensamientos sin opinar.
Las opiniones claras y concisas,
son escasas como las sonrisas,
son afables como la amistad
y son puras como la química.
Todo lo que quiero dejar claro
es sólo una opinión,
que opinar es bueno,
pero que es un arte profano y ambiguo
que puede herir, que puede dañar...
no es cualquiera el que opina siempre bien.
C. Macci
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