En el día en que las horas tenían mil cuatrocientos cuarenta minutos
ese día yo era bajo un paraguas
me sentía resguardado de la lluvia
era como un refugiado en un país extraño que no deja de sufrir
En el día más largo, con treinta y cuatro mil quinientos sesenta minutos
escuchaba lo inaudible, los sonidos bajos
escuchaba los latidos del corazón
las ansias del alma negra del músico sin ser satisfechas
En ese día espeluznantemente inacabable,
no podía tomas siestas ni comer,
estaba sentado bajo un paraguas mientras llovía
mientras escuchaba distorsiones del sentimiento hechas música
Los látigos del sufrimiento eran más cortos que ese día
en que yo, bajo la incesante sensación de protección
de un paraguas bajo la tempestad y la música
que me resguardaba sin ser más que un objeto sin vida, lloraba
Aunque yo gritara: ¡Dios ayúdame! el día no se acababa.
Era tan largo como el Nilo
tan viejo como el Mar Rojo
el día más largo era cruel como una tortura de la Edad Media
¿Por qué me torturas? pensaba en mis entrañas
Y el Tiempo me respondió: porque eres un insensato,
no me valoras y lloras si voy a tu ritmo...
quieres vivir pero no me notas.
Ahora te castigo con un día extremadamente largo
para que me valores -continuó el Tiempo-
eres demasiado egoísta, me cambiaste por el Dinero
y luego reclamas que no tienes tiempo.
Sufrirás con el tiempo, y el Dinero no se involucrará,
tu jornada de trabajo por más larga que sea,
no alcanzará el valor de mi día más largo.
Soy el Tiempo, ese que necesitas y no sientes ni valoras.
Que las canas te salgan en un solo día, eso deseo
-continuó el Tiempo- y que cuando el día llegue a su fin
solo el Sueño y el Cansancio me reclamen,
no por torturarte, sino por no darles tiempo a ellos.
¿Quieres trabajar? Trabaja
¿Quieres dinero? Haz dinero
¿Quieres estudiar? Estudia
Pero nunca en tu vida digas que no te di tiempo.
C. Macci
Estas letras, son parte de mi forma excéntrica de ver el mundo y de la manera como se hunde mi barcaza en las experiencias de vida. Carlos Macci.
sábado, 9 de enero de 2010
domingo, 13 de diciembre de 2009
Letras
Las letras que hieren,
nacen del corazón herido;
son glorias de la tristeza,
sueños del corazón desvalido,
pensamientos tétricos
que ni la soledad del jaguar
puede soportar
C. Macci
nacen del corazón herido;
son glorias de la tristeza,
sueños del corazón desvalido,
pensamientos tétricos
que ni la soledad del jaguar
puede soportar
C. Macci
jueves, 3 de diciembre de 2009
Del dolor y las hambrunas
Del dolor y las hambrunas
solo se sabe que sucede bajo las brumas
De las pasiones prohibidas
entendemos que hay también mentes podridas
Existen glorias maestras
y mueren dolores entre las yagas;
sobran muchedumbres con hambres siniestras
como las grandes llamas
Mocos comen algunos
y otros rebanadas de viento;
pero las lánguidas nalgas del pueblo
se sientan sin probar los manjares.
No tenemos voluntad
ni expresión, menos libertad;
no somos honestos con nosotros mismos
jamás entonces daremos nuestros vinos.
Políticos son todos los aprovechados
que ven la ignorancia del pueblo;
con su arrogancia, demagogia y estrados
gritan a los vientos, que el cambio a llegado.
La tecnología nos une,
pero la guerra sigue
y el maldito hambre no muere;
persiste y persigue al endeble.
¡Qué arte de burlar las mentes!
¡Qué arte de ser intérpretes!
Las cosas que menos duelen
son las más obviadas y caras.
Las cosas que más sirven
abundan entre las riquezas
y la glotonería, sin cervezas
crecen los jóvenes con psique.
C. Macci
solo se sabe que sucede bajo las brumas
De las pasiones prohibidas
entendemos que hay también mentes podridas
Existen glorias maestras
y mueren dolores entre las yagas;
sobran muchedumbres con hambres siniestras
como las grandes llamas
Mocos comen algunos
y otros rebanadas de viento;
pero las lánguidas nalgas del pueblo
se sientan sin probar los manjares.
No tenemos voluntad
ni expresión, menos libertad;
no somos honestos con nosotros mismos
jamás entonces daremos nuestros vinos.
Políticos son todos los aprovechados
que ven la ignorancia del pueblo;
con su arrogancia, demagogia y estrados
gritan a los vientos, que el cambio a llegado.
La tecnología nos une,
pero la guerra sigue
y el maldito hambre no muere;
persiste y persigue al endeble.
¡Qué arte de burlar las mentes!
¡Qué arte de ser intérpretes!
Las cosas que menos duelen
son las más obviadas y caras.
Las cosas que más sirven
abundan entre las riquezas
y la glotonería, sin cervezas
crecen los jóvenes con psique.
C. Macci
jueves, 26 de noviembre de 2009
Bemoles
Parece una historia constante,
rimbombante;
es sólo una ilusión sin pasión,
más bien, tentación.
Los que tienen mucho, están parados, son pobres...
y los progresados, también los titulados, envían sobres
a las galaxias sin hoyos ni cuellos
y a los orientes sin camellos.
Viven de la renta,
sin venta...
y también sueñan con lo ajeno,
o el negocio de un galeno.
¡Con subterfugios de lo absurdo
ojalá los vagabundos glorifiquen lo sereno!
¡Que los colegas del oriente zurdo
planifiquen su guerra y repartan el veneno!
No habrá glorias ni bemoles
tampoco tuertos ni bastones;
solo perdurará la miseria pueril
entre las ovejs negras del redil.
C. Macci.
rimbombante;
es sólo una ilusión sin pasión,
más bien, tentación.
Los que tienen mucho, están parados, son pobres...
y los progresados, también los titulados, envían sobres
a las galaxias sin hoyos ni cuellos
y a los orientes sin camellos.
Viven de la renta,
sin venta...
y también sueñan con lo ajeno,
o el negocio de un galeno.
¡Con subterfugios de lo absurdo
ojalá los vagabundos glorifiquen lo sereno!
¡Que los colegas del oriente zurdo
planifiquen su guerra y repartan el veneno!
No habrá glorias ni bemoles
tampoco tuertos ni bastones;
solo perdurará la miseria pueril
entre las ovejs negras del redil.
C. Macci.
sábado, 21 de noviembre de 2009
Yo quisiera despertar...
Yo quisiera despertar...
y en tus brazos estar, llorar
y si me da el respiro diario
bailar...
Yo quisiera despertar...
ingnorando la ignorancia,
sabiendo que soy sabido,
que estoy herido por la
política y las balas
del poder intelectual.
Yo quisiera despertar...
sabiendo que no muero
por ser zurdo
ni vivo más por ser derecho
y bohemio, como
los zurdos, claro.
Yo quisiera depertar...
sin resfríos ni noticias,
sin colisiones ni congestiones.
Yo quisiera despertar...
y para mi beneficio
darme cuenta que estoy
en un sueño...
C. Macci
y en tus brazos estar, llorar
y si me da el respiro diario
bailar...
Yo quisiera despertar...
ingnorando la ignorancia,
sabiendo que soy sabido,
que estoy herido por la
política y las balas
del poder intelectual.
Yo quisiera despertar...
sabiendo que no muero
por ser zurdo
ni vivo más por ser derecho
y bohemio, como
los zurdos, claro.
Yo quisiera depertar...
sin resfríos ni noticias,
sin colisiones ni congestiones.
Yo quisiera despertar...
y para mi beneficio
darme cuenta que estoy
en un sueño...
C. Macci
lunes, 9 de noviembre de 2009
Sol
Me das luz a diario,
calor y algo de sudor;
tú me haces feliz
al sentir la brisa
bajo tu exposición.
Eres la luminaria reina,
o el astro rey; sin sexo
ni género; eres caliente
y ardiente...paciente.
Sin ti no habría manera de trabajar
y gracias a ti nos damos cuenta
del daño
que al mundo hacemos
cada año;
descubrimos de la mano de Al Gore
el calentamiento Global.
Las aves vuelan bajo tu supervisión
y los árabes hacen oro negro
bajo tus rayos U.V; son tentáculos
sin obstáculos,
sin ambición, más bien, obsesión.
Las varias guerras modernas
así como las conquistas de la Edad Media
dicen que eres viejo, tan viejo que eres testigo ocular
de las sangrientas y estúpidas argucias
en pro de conquistar el poder.
Maestro Sol,
dame alas de águila,
visión de halcón;
fuerza de búfalo y
la paciencia de Gandhi.
Hazme arrodillarme ante ti
no por calor o insolación ,
sino como los mayas
y los aztecas y los incas,
que te adoraron y por ti
ciudades como
Machu Picchu construyeron
con su Mausoleo Real
(aunque algunos digan que no)
Odas vendrán y versos murieron,
pero los aborígenes "latinos"
te hicieron homenajes como hoy día
los católicos; me refiero a la hostia.
Hostia: verdadera invención
del humano y eterna adoración...
un rito que produce luz y se convierte
en la carne del Sol;
un rito quimiluminiscente.
C. Macci
calor y algo de sudor;
tú me haces feliz
al sentir la brisa
bajo tu exposición.
Eres la luminaria reina,
o el astro rey; sin sexo
ni género; eres caliente
y ardiente...paciente.
Sin ti no habría manera de trabajar
y gracias a ti nos damos cuenta
del daño
que al mundo hacemos
cada año;
descubrimos de la mano de Al Gore
el calentamiento Global.
Las aves vuelan bajo tu supervisión
y los árabes hacen oro negro
bajo tus rayos U.V; son tentáculos
sin obstáculos,
sin ambición, más bien, obsesión.
Las varias guerras modernas
así como las conquistas de la Edad Media
dicen que eres viejo, tan viejo que eres testigo ocular
de las sangrientas y estúpidas argucias
en pro de conquistar el poder.
Maestro Sol,
dame alas de águila,
visión de halcón;
fuerza de búfalo y
la paciencia de Gandhi.
Hazme arrodillarme ante ti
no por calor o insolación ,
sino como los mayas
y los aztecas y los incas,
que te adoraron y por ti
ciudades como
Machu Picchu construyeron
con su Mausoleo Real
(aunque algunos digan que no)
Odas vendrán y versos murieron,
pero los aborígenes "latinos"
te hicieron homenajes como hoy día
los católicos; me refiero a la hostia.
Hostia: verdadera invención
del humano y eterna adoración...
un rito que produce luz y se convierte
en la carne del Sol;
un rito quimiluminiscente.
C. Macci
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Locuras que inician con la destreza.
Mis destrezas no van más allá,
están morando en mi cabeza
y las ansias son vagas y flamencas
como los andaluces, pero
no son más que pinches pencas
de un manzano,
tal vez de una flor como un clavo.
Soñar es una virtud, la música
un talento, una canción, una sensación;
pero nada es más allá
que el conocimiento,
el know how.
Soy poco hábil de palabra,
poco sagaz, nada conocedor de la política,
y mi corazón es zurdo per sé latino,
derecho por ser justo.
No creo en las aves
mucho menos en Fénix
o en Atenea, o Venus,
tampoco creo en mis destrezas
más por pereza
que por deseos de verificar.
Me vale un comino,
tal vez un pepino
si la gramática me califica,
si la Lengua me ausculta por
bueno o por malo, o por
tener la lengua mala
de tanta banana tica.
Soy un ángel, no como Nerón
pero tampoco como Bonaparte;
si me dieran papel en Hollywood
haciendo de vaquero,
¡me corto las venas! pero creo que
no es para caballeros.
Sabina canta con maestría
y enseña a la juventud
un estilo de vida, tal vez indebida
pero vida.
¡Lástimas los riesgos sin estudios
que los hagan más valiosos!
¡Lástima las anguilas en las profundas
aguas sin un fondo abisal
que las libere de la luz solar y de los
motores japoneses que buscan
a Moby Dick para extinguir una
farmacéutica estadounidense!
Odas serán escritas,
coros y salmos serán heredados,
más nunca mis destrezas,
nunca mi cabeza,
mucho menos las ideas
locas, que tanto de Sabina como
de Nietzche se anidan en esta masa gris.
C. Macci
están morando en mi cabeza
y las ansias son vagas y flamencas
como los andaluces, pero
no son más que pinches pencas
de un manzano,
tal vez de una flor como un clavo.
Soñar es una virtud, la música
un talento, una canción, una sensación;
pero nada es más allá
que el conocimiento,
el know how.
Soy poco hábil de palabra,
poco sagaz, nada conocedor de la política,
y mi corazón es zurdo per sé latino,
derecho por ser justo.
No creo en las aves
mucho menos en Fénix
o en Atenea, o Venus,
tampoco creo en mis destrezas
más por pereza
que por deseos de verificar.
Me vale un comino,
tal vez un pepino
si la gramática me califica,
si la Lengua me ausculta por
bueno o por malo, o por
tener la lengua mala
de tanta banana tica.
Soy un ángel, no como Nerón
pero tampoco como Bonaparte;
si me dieran papel en Hollywood
haciendo de vaquero,
¡me corto las venas! pero creo que
no es para caballeros.
Sabina canta con maestría
y enseña a la juventud
un estilo de vida, tal vez indebida
pero vida.
¡Lástimas los riesgos sin estudios
que los hagan más valiosos!
¡Lástima las anguilas en las profundas
aguas sin un fondo abisal
que las libere de la luz solar y de los
motores japoneses que buscan
a Moby Dick para extinguir una
farmacéutica estadounidense!
Odas serán escritas,
coros y salmos serán heredados,
más nunca mis destrezas,
nunca mi cabeza,
mucho menos las ideas
locas, que tanto de Sabina como
de Nietzche se anidan en esta masa gris.
C. Macci
martes, 20 de octubre de 2009
Una meta
Quería llegar a la meta,
quería ser un atleta,
sin pereza ni treta,
y soy solo un filósofo de letras.
Quise que se me valorara
no por mis ambiciones,
sino por mis obsesiones;
por mis acciones...
Fue mi error creer
que la vida es solo leer,
fue tu error leer mis ideas
y pensar en mi vida.
Estoy triste por tu culpa,
y ya era infeliz de por sí,
doblemente cabizbajo camino
y solo pienso en tu calor.
Si te digo que lloro por no ser quien soy,
sí, lo hago y no sé para donde voy;
que soy profesional y escritor,
sí, lo hago y no sé a quién mi vida doy.
Este verso inmortalice esta historia
y mi historia diga que este verso,
sin gloria
fue por tu culpa, pues eras mi meta.
C. Macci
quería ser un atleta,
sin pereza ni treta,
y soy solo un filósofo de letras.
Quise que se me valorara
no por mis ambiciones,
sino por mis obsesiones;
por mis acciones...
Fue mi error creer
que la vida es solo leer,
fue tu error leer mis ideas
y pensar en mi vida.
Estoy triste por tu culpa,
y ya era infeliz de por sí,
doblemente cabizbajo camino
y solo pienso en tu calor.
Si te digo que lloro por no ser quien soy,
sí, lo hago y no sé para donde voy;
que soy profesional y escritor,
sí, lo hago y no sé a quién mi vida doy.
Este verso inmortalice esta historia
y mi historia diga que este verso,
sin gloria
fue por tu culpa, pues eras mi meta.
C. Macci
domingo, 18 de octubre de 2009
Solo sucedió
Solo sucedió...
Cuando el norte llegò al infinito
ahí donde todos los puntos cardinales
convergen, coinciden, se unen
en un espacio divino, vacío, topológico.
Solo sucedió...
Cuando seis cuerdas afinadas
hacían interferencia de ondas,
cuando una mirada, tu mirada
se posó en una mariposa,
en una sola cosa
en un capullo inédito.
Solo sucedió...
Sucintamente en una noche,
en un beso, en un abrazo: un recuerdo
nació sin mirar atrás,
sin sentir el viento rozando las mejillas
y los cabellos enmarañados.
Solo sucedió...
Que te ví y me viste,
que me soñaste y te soñé;
que tu calor derritió un iceberg.
27/abril/09. Resi. Hab #20. YSG.
C. Macci
Cuando el norte llegò al infinito
ahí donde todos los puntos cardinales
convergen, coinciden, se unen
en un espacio divino, vacío, topológico.
Solo sucedió...
Cuando seis cuerdas afinadas
hacían interferencia de ondas,
cuando una mirada, tu mirada
se posó en una mariposa,
en una sola cosa
en un capullo inédito.
Solo sucedió...
Sucintamente en una noche,
en un beso, en un abrazo: un recuerdo
nació sin mirar atrás,
sin sentir el viento rozando las mejillas
y los cabellos enmarañados.
Solo sucedió...
Que te ví y me viste,
que me soñaste y te soñé;
que tu calor derritió un iceberg.
27/abril/09. Resi. Hab #20. YSG.
C. Macci
domingo, 11 de octubre de 2009
Audífonos
Son mi mundo,
lo que escucho,
son la gloria del mudo,
la suerte del músico,
son la fuente de inspiración,
de información,
el vicio de la distracción.
Nos llevan rumbo a la sordera
nos muestran que no son tan malos
como suenan
y nos conectan al sonido,
al ruido...
Sordo estoy
y por ellos todo lo doy;
me dan compañía en plena soledad
y no ensucian el momento de silencio
y nos mantienen,
nos gobiernan,
nos dan placer
sin ningún daño por doquier.
Con ellos viajo,
con ellos duermo
con ellos conduzco
y a veces como,
un poco incómodo,
pero siempre felices y eternos sean,
más bien,
sempiternos....
Sean la gloria y el uso del diario momento,
conviértanse en los entes de la cera,
en los martillos de mis orejas
y las alas de mi mente, de mi era.
C. Macci
lo que escucho,
son la gloria del mudo,
la suerte del músico,
son la fuente de inspiración,
de información,
el vicio de la distracción.
Nos llevan rumbo a la sordera
nos muestran que no son tan malos
como suenan
y nos conectan al sonido,
al ruido...
Sordo estoy
y por ellos todo lo doy;
me dan compañía en plena soledad
y no ensucian el momento de silencio
y nos mantienen,
nos gobiernan,
nos dan placer
sin ningún daño por doquier.
Con ellos viajo,
con ellos duermo
con ellos conduzco
y a veces como,
un poco incómodo,
pero siempre felices y eternos sean,
más bien,
sempiternos....
Sean la gloria y el uso del diario momento,
conviértanse en los entes de la cera,
en los martillos de mis orejas
y las alas de mi mente, de mi era.
C. Macci
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