miércoles, 24 de febrero de 2010

Despecho

Brillantes colores,
sonrisas y amores;
algunas inmensas áreas
llenas de nubes y auras.

Es así la vida que viven,
es así la noche que sienten,
es así, el sabor que deseas
y que nunca tendrás de mí.

Tus besos quedarán en el olvido,
soy angustiable y cohibido;
simplemente si no me quieres,
muere o vuela lejos de mi nido.

No soy maligno ni cósmico;
no soy idiota ni gnóstico;
sólo valoro lo que no ves;
eso sencillo que roja me pone la tez.

C. Macci

miércoles, 17 de febrero de 2010

Tratado (Manifiesto)

Ahí vamos por el mundo,
haciendo alboroto y cruzando caminos.
Con aliento nauseabundo,
nos levantamos y asimismo dormimos.

Vamos sin saber porqué avanzamos,
consumimos cuanto se pueda consumir,
y sabemos que es una economía sin manos
la que nos hace blasfemias proferir.

Los de rojo piden revolución,
también que se haga el cambio ya,
los que apoyan los placeres del norte
solo piden que se adelante cada ley sin mella.

Hagamos pues, la revolución;
no la del Che ni la de Chávez,
mucho menos la cubana abyección;
hagamos nuestra interna manifestación.

Es una idea en la que la tez,
sea respetada con su mente cordial,
es una revolución intelectual,
en la que no traguemos anzuelos
cual si fuera cada quien un pez.

Es una revolución de la cultura,
una recolección de hábitos...
la idea es que haya consternación
ajena por el cambio, que sería real
como el sueño diario.

Queremos marcar el mundo,
no con falsas ideologías
y demagogias de lo inmundo,
queremos intercomunicación
y algo de paz moral;
quitar el hambre.

C. Macci

lunes, 15 de febrero de 2010

Sobre la realidad de la música

¿Quién anda por ahí sufriendo por la música?
Los pentagramas exclaman a voz en cuello
algunos nombres de los años en que la música
era para el alma un alimento,
no como ahora es: un remedo de suplemento.

Creo que pocos valoran el sentido del corazón,
pareciera absurda la tendencia actual;
no hay ritmo, ni armonía, ni melodía.
Sin duda alguna la música está en algún fondo abisal.

Talvez sea la cura de todos los males,
pero los límites están puestos, en la mente,
por falta de cultura, de educación,
por problemas propios de la globalización.

¿Que la música es infinita?
Sí, como las matemáticas.
¿Que pocos escuchan música?
Si, y ya ni siquiera en las razas aristocráticas.

C. Macci

jueves, 11 de febrero de 2010

Atormentado

Abro las manos que siempre
reclaman tu ausencia -dijo
Celina en su canto de Pandora-
porque me toca vivir con un corazón
herido y una mente atormentada,
vacía y un tanto abusada.

Vale decir que soy triste
per sé natural,
como el viento frío del Chirripó
y las nubes de Santa Elena...

Existo por placeres de dioses ajenos.
Estoy presente en la luna que llora
por un sentimiento de abandono.
Así sueño,
atento al cuento y a la gaita de Asturias.

C. Macci

viernes, 29 de enero de 2010

Vicio

Andrajoso estaba mi máquina de bombeo
de sangre, perdido entre las tinieblas,
elogiando las telarañas de la locura
y desafiando las esquinas de la depresión.

Pérfidamente obstinado,
tal vez cohibido, pero no obsesivo.
Era una sensacional forma de sentir el whisky
en exceso, pero whisky.

Agarrando las arañas de las esquinas de mi cuarto,
retirando basura que estaba debajo de mi cama,
sentía como se arrancaba la virginidad de mi mente
de mi forma de pensar...

El vicio, que volvió a ser parte del inicio
de las cosas, me dirigía rumbo al desquicio,
sin servicio, sin beneficio.
Era yo, parte de un maleficio.

C. Macci

martes, 19 de enero de 2010

Pérdida de tiempo

La riqueza no es tanto como lo que está en bóveda,
no es una búsqueda en las orillas de Andrómeda;
es más que la felicidad del jugador de lotería,
la riqueza no se mide con las vagas fantasías.

La riqueza a veces se sueña,
se muere entre las babas de un beso,
es más que las llamas de la buena leña
es tan solo un abrazo, un beso: como un cerezo.

LA riqueza comparte varias bases, talvez partes:
el tiempo, el dinero, los sueños y la felicidad.
No son partes, perdón,
son artes.

C. Macci

viernes, 15 de enero de 2010

De trapo

Conocí el viento que me sopló en la cara
y vi su mirada, verde y arrebatada.
Conocí su pelo lacio como el del elote
conquistando gaviotas sin ser papalote

Era tierna su forma de ser
ágil su forma de amar
sincera y firme como el arte marcial
espiritual y celeste como el cielo sideral

La quise, mas no la amé.
La lloré y la besé.
No la hice superior a las de su edad
pero ella me hizo por el aire caminar.

Y estoy tirado ahora en la esquina
de un bar, o de un lagar
soñando con sus verdes luminarias
recordando la suavidad de su pelo
como de trapo de seda.

C. Macci

sábado, 9 de enero de 2010

La Tortura del Tiempo

En el día en que las horas tenían mil cuatrocientos cuarenta minutos
ese día yo era bajo un paraguas
me sentía resguardado de la lluvia
era como un refugiado en un país extraño que no deja de sufrir

En el día más largo, con treinta y cuatro mil quinientos sesenta minutos
escuchaba lo inaudible, los sonidos bajos
escuchaba los latidos del corazón
las ansias del alma negra del músico sin ser satisfechas

En ese día espeluznantemente inacabable,
no podía tomas siestas ni comer,
estaba sentado bajo un paraguas mientras llovía
mientras escuchaba distorsiones del sentimiento hechas música

Los látigos del sufrimiento eran más cortos que ese día
en que yo, bajo la incesante sensación de protección
de un paraguas bajo la tempestad y la música
que me resguardaba sin ser más que un objeto sin vida, lloraba

Aunque yo gritara: ¡Dios ayúdame! el día no se acababa.
Era tan largo como el Nilo
tan viejo como el Mar Rojo
el día más largo era cruel como una tortura de la Edad Media

¿Por qué me torturas? pensaba en mis entrañas
Y el Tiempo me respondió: porque eres un insensato,
no me valoras y lloras si voy a tu ritmo...
quieres vivir pero no me notas.

Ahora te castigo con un día extremadamente largo
para que me valores -continuó el Tiempo-
eres demasiado egoísta, me cambiaste por el Dinero
y luego reclamas que no tienes tiempo.

Sufrirás con el tiempo, y el Dinero no se involucrará,
tu jornada de trabajo por más larga que sea,
no alcanzará el valor de mi día más largo.
Soy el Tiempo, ese que necesitas y no sientes ni valoras.

Que las canas te salgan en un solo día, eso deseo
-continuó el Tiempo- y que cuando el día llegue a su fin
solo el Sueño y el Cansancio me reclamen,
no por torturarte, sino por no darles tiempo a ellos.

¿Quieres trabajar? Trabaja
¿Quieres dinero? Haz dinero
¿Quieres estudiar? Estudia
Pero nunca en tu vida digas que no te di tiempo.

C. Macci

domingo, 13 de diciembre de 2009

Letras

Las letras que hieren,
nacen del corazón herido;
son glorias de la tristeza,
sueños del corazón desvalido,
pensamientos tétricos
que ni la soledad del jaguar
puede soportar

C. Macci

jueves, 3 de diciembre de 2009

Del dolor y las hambrunas

Del dolor y las hambrunas
solo se sabe que sucede bajo las brumas
De las pasiones prohibidas
entendemos que hay también mentes podridas

Existen glorias maestras
y mueren dolores entre las yagas;
sobran muchedumbres con hambres siniestras
como las grandes llamas

Mocos comen algunos
y otros rebanadas de viento;
pero las lánguidas nalgas del pueblo
se sientan sin probar los manjares.

No tenemos voluntad
ni expresión, menos libertad;
no somos honestos con nosotros mismos
jamás entonces daremos nuestros vinos.

Políticos son todos los aprovechados
que ven la ignorancia del pueblo;
con su arrogancia, demagogia y estrados
gritan a los vientos, que el cambio a llegado.

La tecnología nos une,
pero la guerra sigue
y el maldito hambre no muere;
persiste y persigue al endeble.

¡Qué arte de burlar las mentes!
¡Qué arte de ser intérpretes!
Las cosas que menos duelen
son las más obviadas y caras.

Las cosas que más sirven
abundan entre las riquezas
y la glotonería, sin cervezas
crecen los jóvenes con psique.

C. Macci