lunes, 10 de mayo de 2010

Una historia más

Me encanta ver la luna caer entre las montañas,
y admiro el sol que nace a mis espaldas;
sobre la humedad y el murmullo de los riachuelos,
quisiera vivir sin ver tan siquiera los destellos.

Aquí me siento bien, plantado como un árbol,
libre como una lapa roja o verde, da igual...
aquí estaré esperando el fin del siglo,
la verdadera ilusión me rodea.

No tengo más sentido en esta vida,
no soy tan siquiera un verso sin rima,
pero vamos creciendo como una espiral
infinita, agradable, virtuosa.

No es mi placer leer lo que leen los membrillos,
no soy tan idiota como los cabecillas de rojo,
o los de verde tropical y mente fría,
de los aires siberianos, o cubanos; venezolanos.

No deseo me cataloguen como una raza superior,
ni un ente locutor de ideas blancas y ajenas;
no quiero que me perciban como un Bolívar
o mucho menos como un marxista.

¡No! No estoy para ser titulado, ni para estudiar,
no me gusta ser infeliz por pensar en el hambre,
no seré feliz pensando en el dinero; no me gusta
porque soy natural como el almendro tropical.

Aparentemente, los intelectuales leerán,
una lírica poética, con cierta treta sin métrica,
medida no por la literatura, sino por la verdadera
lectura: la del mundo, la que sabe lo que pasa.

Me gusta ver salir el sol de entre las montañas,
y aprecio la luna llena que se oculta detrás de los pinos,
o de las nubes de abejones de mayo...
Me gusta creer que hay personas inteligentes todavía.


C. Macci

miércoles, 5 de mayo de 2010

Deliberando

Hoy es hoy, una ilusión sencilla y humilde, sin alas ni sentimientos, creo que es obsesión, pasión.

Fue ayer, una ráfaga imparable de tiempo, vorágine sin rumbo con un alma insensata que en ti piensa, sólo en ti.

Mañana será, lo que no pude decir hoy o lo que el alma deje soñar, lo que una hora de sueño puede dar, lo que una enfermedad en sí puede curar: la ambición.

C. Macci

lunes, 26 de abril de 2010

Mujer

Una mujer puede tener tantos sabores,
algunas amarguras, también azúcares,
en ocasiones debe tener colores,
como un arco iris que marca el terreno,
que hunde al silencio en el silencio
de un pensamiento, de un recuerdo.

Hermosa, sabrosa, enhorabuena sentimental
y en ocasiones puro instinto animal,
el amor de una vida masculina ha de ser así
sin llegar a ser diosa y mucho menos estúpida;
sin pasiones extremas, pero sí apasionada.

Ella no aparece más que en los sueños,
también en el viento, en la música y los versos.
Es una imagen famosa, mejor que la vida rosa.
Es una mujer sincera, comprensiva, bella.

No es feminista, ni es idiota para hablar.
No se deja engañar por el machista,
¿es perfecta? no, pero es coqueta,
inteligente, amable, sensible, fría.

Así debería ser una mujer,
como un cubo de hielo, que quema
y a la vez congela, que quita la sed
y moja todo lo que está a los pies del hombre
que la sostiene y que afortunadamente,
la ama y la cuida, cual si fuera una rosa
en el jardín del Edén.

Mujer, es un viaje infinito en cinco palabras:
maravillosa, única, jovial, elegante, real.

C. Macci

domingo, 18 de abril de 2010

Una belleza

Estaba acostumbrado a soñar,
a creer que todo sale con esfuerzo,
que nada que se imagine, es fácil lograr.

Sentía que haberte imaginado,
no era lógico ni posible,
pero cuanto te ví creí en lo imposible.

Sé que parece mentira,
pero tal y como eres, te soñé,
durante varios meses, durante un decenio.

Parece insensato que tal afirmación diga,
pero es un deja vu, talvés una ilusión,
pero sea lo que sea, hoy es cierto; eres tú, una belleza.

Soñaré siempre, ahora con tenerte,
que me notes y que yo te ame,
que estemos juntos, para siempre amantes.

Espero el día que mi último sueño,
sea real, que deje de ser una idea de mi mente,
y de repente, yo viva contigo y tú conmigo.

C. Macci

jueves, 15 de abril de 2010

¡Buenos días, Mundo!

Hoy amanecí terriblemente
inundado por lo que llaman ansiedad,
ansiedad de verte feliz y sin gases,
ansiedad por verte sin temblores.

Mundo, amanecí triste por ti,
porque estamos viviendo en tu piel,
y te quitamos los pulmones,
porque nos bebemos tu sangre.

Somos parásitos en tu cuerpo,
somos esclavos del dinero,
tu enfermedad más grande,
tu mal verdadero y eterno.

Estimado amigo, he estado pensando,
tus calenturas se deben a mi y a mis relativos,
se deben a mis desechos y mis proyectos;
es por el amor al dinero, creo yo.

No es más que una aberración,
una psicosis siniestra de nosotros,
que queremos de ti todo, y te damos
lo suficiente para seguir explotándote.

Talvés solo a mí me inunda esta ansiedad,
por verte sano y feliz,
por verte competir con Urano y Júpiter;
y no sé qué hacer, son pocos los que por ti lloran.

Me disculpo amigo Mundo,
me disculpo por no decirte "Tierra",
porque cada vez que menciono tu nombre,
se hace una rima con la palabra "Guerra".

Te digo "Mundo" aunque rime
con palabras de lo inmundo,
con vagabundo y nauseabundo,
te digo "Mundo", para que mi corazón no sea necio.

Estoy infeliz porque tus parásitos,
de los cuáles soy parte,
matan a quienes verdaderamente te aman,
los extinguimos y los hacemos pieles.

¡Perdóname Mundo, perdóname!
Soy absolutamente inútil e insignificante todavía
como para luchar por tu alegría.
Por mientras, dado que de día es,
te digo: ¡Buenos días, Mundo!

C. Macci

viernes, 9 de abril de 2010

Desanimado

Tengo el alma oscura y atormentada,
tanto que me lleva a un insignificante
punto ciego, donde las decisiones,
las que tomo o no tomé,
son poco relevantes
y muy estresantes.

Ya me cansé de ser infeliz
por decisión, por poner atención
a cosas que nadie ve, nadie siente,
solo yo...
Ya la música no me libera,
y el alcohol no me antoja.

La paz me atormenta,
el alma me duele;
hasta el pelo de las cejas es incómodo.
Estoy verdaderamente triste,
absolutamente desanimado,
mi vida vale lo que un perro
callejero es...

No es por el amor de una mujer,
es por el amor a mí mismo,
por el tuerto egocentrismo
y la soez aberración al sufrimiento,
por decisión de la mente
y debilidad del carácter.

Freund me aconseja,
y yo desanimado estoy;
no me interesa consejo divino,
nada me absuelve del dolor;
harto estoy,
que por eso mis letras son tontas,
inmaduras, insensatas y hasta
suicidas.

Esto... todo esto, es desánimo,
es malacrianza, es necedad.
Todo esto es más que basura,
como el mundo, pero hecho letra.

C. Macci

viernes, 26 de marzo de 2010

Lo mismo de siempre...

Lo mismo de siempre,
se me hace tortura,
verte al otro lado
en una imagen perdida.

Lo mismo de siempre,
soñar sin tocarte,
soñar sin hablarte,
sin tan siquiera verte.

Lo mismo de siempre,
admiración de tu belleza,
extrema obsesión que
mi piso sacude con fuerza.

Lo mismo de siempre,
buscar lo prohibido,
talves lo inhibido...
no logro entender.

Lo mismo de siempre,
eso es lo que hago
cuando entro a la red,
y te encuentro intacta.

Lo mismo de siempre,
tú allá y yo aquí...
hoy quise cambiarlo,
por eso escribí.

C. Macci

jueves, 25 de marzo de 2010

Marzo

Era caliente como el invierno tropical,
ventoso y soleado como el diciembre anual,
pero seco y antiguo, como Buda,
lento y hábil como el camaleón.

Así es Marzo, el mes de los abrazos,
mes de muchos cambios
de banales inversiones y muchas ambiciones,
es el mes de los años sombríos y de los claros.

Es Marzo, una época de reflexión,
una cuaresma repetitiva,
religión pura y falta de carne...
los viernes sobra atún y burda lascivia.

Vertiginoso muere en Marzo,
el primer trimestre del año.
Describo este mes como el cuarzo,
a veces amatista, a veces ahumado.

Tal ves haya sido el mes sin letra
en que no vive nadie sin destreza,
y todo cuanto pasa estresa.
¡Amo el cuarzo que hace la letra!

C. Macci.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Despecho

Brillantes colores,
sonrisas y amores;
algunas inmensas áreas
llenas de nubes y auras.

Es así la vida que viven,
es así la noche que sienten,
es así, el sabor que deseas
y que nunca tendrás de mí.

Tus besos quedarán en el olvido,
soy angustiable y cohibido;
simplemente si no me quieres,
muere o vuela lejos de mi nido.

No soy maligno ni cósmico;
no soy idiota ni gnóstico;
sólo valoro lo que no ves;
eso sencillo que roja me pone la tez.

C. Macci

miércoles, 17 de febrero de 2010

Tratado (Manifiesto)

Ahí vamos por el mundo,
haciendo alboroto y cruzando caminos.
Con aliento nauseabundo,
nos levantamos y asimismo dormimos.

Vamos sin saber porqué avanzamos,
consumimos cuanto se pueda consumir,
y sabemos que es una economía sin manos
la que nos hace blasfemias proferir.

Los de rojo piden revolución,
también que se haga el cambio ya,
los que apoyan los placeres del norte
solo piden que se adelante cada ley sin mella.

Hagamos pues, la revolución;
no la del Che ni la de Chávez,
mucho menos la cubana abyección;
hagamos nuestra interna manifestación.

Es una idea en la que la tez,
sea respetada con su mente cordial,
es una revolución intelectual,
en la que no traguemos anzuelos
cual si fuera cada quien un pez.

Es una revolución de la cultura,
una recolección de hábitos...
la idea es que haya consternación
ajena por el cambio, que sería real
como el sueño diario.

Queremos marcar el mundo,
no con falsas ideologías
y demagogias de lo inmundo,
queremos intercomunicación
y algo de paz moral;
quitar el hambre.

C. Macci